De la Perfecta Poesía Italiana, Lodovico Antonio Muratori

[Della perfetta poesía italiana]. Conside­rando cuán pocos son los poetas, y cuán numerosos los versificadores elegantes, Lodovico Antonio Muratori (1672-1750) conci­bió el proyecto de añadir «nuevos esplendo­res a la Poética», y durante más de cuatro­cientas páginas razonó de modo bastante agudo sobre la posibilidad de dar preceptos en materia de arte, sobre lo que llamamos buen gusto y cómo distinguirlo de las mo­das literarias, por qué aquél es fecundo y éstas estériles, y todo ello con abundancia de ejemplos y condimentado con muchas obser­vaciones llenas de discreción y de mesura.

Dejando de lado sus grandes trabajos eru­ditos, y buscando reposo en las meditacio­nes literarias, al comienzo de la obra se defiende contra los que pudieran extrañarse de que haya «interrumpido sus otros graves estudios, para tratar de cosas de poesía», lo que ciertamente no ocurre a los moder­nos, que en esta obra tienen una prueba de lo vivo de los intereses estéticos del gran historiador y de la urgencia con que se le impusieron. La obra, en efecto, es uno de los principales signos anunciadores de aquel vivo interés para los problemas históricos que después de Gravina estimularon a los italianos y que debían desembocar en el genio de Giovan Battista Vico.

Como Gra­vina (v. De la Razón Poética), Muratori considera la fantasía como la suma crea­dora de la obra de arte y razona bastante finamente confutando a aquellos — eran to­davía la mayoría de los literatos — que se resistían a admitir una verdad para nos­otros tan elemental. La mejor edición de esta obra sigue siendo la napolitana de 1757, con las anotaciones críticas de Antonio Ma­ría Salvini.

G. Franceschini