De la educación de los clérigos, Rabano Mauro

[De clericorum institutione]. Manual del arzobispo alemán, sobre «manera cómo los clérigos deben formarse y formar a sus súbditos para el servicio divino». La obrita, redac­tada en 819, y en tres libros, se relaciona directamente con el programa carolingio de reactivación de los estudios en el clero, y, por ella, de la reanudación general de la cultura; y el espíritu, no penetrante, pero sí práctico del discípulo de Alcuino, une un conjunto de nociones y de precep­tos que responden bien al propósito de poner al clérigo en condiciones de cumplir sus funciones litúrgicas y las de educador re­ligioso y moral del pueblo.

En el libro I explica la jerarquía eclesiástica, los hábitos sacerdotales, los cuatro «carismas de la Iglesia» (bautismo, confirmación, eucaristía, misa); en el II ilustra las horas canóni­cas, el significado de la confesión o peni­tencia, de los ajamos, de las festivida­des religiosas, de las lecciones y del can­to sacro, y los dogmas fundamentales de la fe católica, distinguiéndolos de las opi­niones de numerosos heréticos. En el III de significado más general, ofrece una bre­ve introducción pedagógica a las Sagradas Escrituras, analiza los «estudios y las artes de los gentiles» (es decir las siete artes liberales: gramática, retórica, dialéctica, arit­mética, geometría, música y astronomía), para mostrar que son útiles y necesarias también para la persona eclesiástica: final­mente da algunos preceptos acerca de la oratoria sagrada, y el material, como en las demás obras de Rabano Mauro, está tomado — en muchos casos a la letra — de los pa­dres latinos desde Cipriano a Isidoro de Se­villa, pero particularmente de la Doctrina Cristiana (v.) de San Agustín.

Su mérito no está en la originalidad, sino en eí método de su exposición, en la ordenación didáctica de la materia y, más todavía, en haber in­troducido decididamente en el «curriculum» de los estudios del clero las artes liberales y haber mostrado con su propio ejemplo la necesidad de no descuidar la filosofía pa­gana, aunque fuese con las tradicionales preferencias por Platón. La obrita se con­virtió, pues, en libro autorizado de texto din-ante la Edad Media, y representa para nosotros un testimonio harto interesante de lo que estudiaba, sabía, y pensaba el clero común de alemania entre el siglo X y el XIII, esto es, hasta la época de la gran renovación de los estudios eclesiásticos pro­movida por la Escolástica.

M. Bendiscioli