[Wie erlangt man Erkenntnis der hóheren Welten]. Obra del alemán Rudolf Steiner (1861- 1925), publicada en 1909, que se basa en el convencimiento de que en todo hombre duermen en sopor facultades superiores capaces de levantarle por encima de la condición humana ordinaria y transmitirle conocimiento directo de los mundos espirituales, invisibles para los sentidos. El libro trata precisamente de la disciplina particular a la cual debe en nuestros tiempos someterse el hombre que anhele este conocimiento superior. Se trata de una paciente, enérgica y vigilante educación del pensamiento, del sentimiento y de la voluntad, mediante la cual estas facultades del alma se sustraen gradualmente a la acción debilitadora y caótica de la vida ordinaria y bajo la inspección vigilante de la autoconciencia realizan una purificación y un desarrollo que las hace capaces de formas de actividad completamente nuevas. En el comienzo de este camino están los ejercicios de concentración y de meditación, una actitud positiva para con la vida y una inexorable investigación de clarificación interior.
Al hombre así transformado las cosas le revelan poco a poco aspectos nuevos y más sutiles hasta que, prosiguiendo él en el trabajo sobre sí mismo, su alma se hace espejo de hechos y procesos del todo suprasensibles. Exigencia fundamental de esta vía de iniciación es que la libertad del individuo no sea nunca en modo alguno influenciada. El maestro es sencillamente el que, por el conocimiento que tiene de la naturaleza humana y de sus posibilidades de desarrollo, se halla en disposición de aconsejar; pero el discípulo debe a cada instante y con conocimiento de causa poder decidir si quiere seguir adelante en el camino de la iniciación o bien volverse atrás. Otra condición consiste en que todo el camino sea recorrido en forma plenamente consciente, e iluminado por claro pensamiento. Una tercera condición es expresada por el autor en los siguientes términos: «Todo conocimiento que tú busques sencillamente para enriquecer tu saber, para acumular tesoros en ti mismo, te aleja de la meta; pero todo conocimiento que busques para progresar en el camino del ennoblecimiento del hombre y de la evolución del mundo te hace avanzar un paso.» Esto significa que el sendero de la iniciación aquí descrito está cerrado a la aspiración egoísta y es sólo accesible para quien lo busque por amor de la humanidad y con abnegación. El último capítulo del libro describe las transformaciones que se determinan en el hombre que así se educa a sí mismo, el nacimiento y funcionamiento de los órganos espirituales por él despertados. Traducción italiana con el título L’iniziazione, de E. De Rensis (Bari).
M. Venturini

