Cartas de Junius

[Letters of Junius]. Es conocida bajo este nombre una colección de cartas inglesas, publicadas desde enero de 1769 hasta fines de 1771 en el «Public Advertiser», y reunidas en volumen en 1772. Su autor es cierto Junius, generalmente identificado, aunque no con absoluta certi­dumbre, con sir Philip Francis (1740-1818), miembro del Parlamento y encarnizado ad­versario de Warren Hastings; pero, fuese quien fuese, el tema y el tono de sus cartas revelan en él un hombre en violenta opo­sición con el gobierno. La selección y la sucesión de los temas no tienen nada de casuales: la primera es un ataque contra los miembros más destacados de la administra­ción; en las siguientes se ataca con inusi­tada violencia la carrera del duque de Grafton, como hombre y como ministro; en julio de 1769, Junius toma partido en la campaña electoral en favor del demagogo John Wilkes, halla después una nueva víctima en el duque de Bedford, amigo del duque de Grafton, y concluye su invectiva con una llama­da al rey, que contiene una violenta denun­cia de los actos públicos de Jorge III des­pués de su subida al trono; en las últimas cartas Junius se hace campeón del naciente partido radical que se venía formando por aquel tiempo en Londres bajo la guía de Wilkes; pero cada tema está subordinado al motivo central: el odio hacia el duque de Grafton. Junius, a quien Burke llamó «el gran jabalí del bosque», era demasiado apa­sionado y violento para ser siempre justo, y el tono de la requisitoria personal susti­tuye a menudo en sus cartas a la objetivi­dad política; pero, a pesar de esto, com­prende los principios políticos con aguda intuición y nos da una exposición de la doctrina «whig» de claridad incomparable. Vibran en sus acentos el amor por el bien público, un ardiente patriotismo, la religión de la libertad. Su estilo, en el cual, a tra­vés de resonantes invectivas, series de ame­nazas, epigramas sabrosos y habilísimos jue­gos verbales, se revela un sólido fondo de buen sentido político expresado en el equi­librio de las frases ritmadas, hace de él el más perfecto libelista inglés de todos los tiempos.

A.P. Marchesini