[Lettere sui buccheri]. Ocho cartas de Lorenzo Magalotti (1637-1712) escritas en 1695, y publicadas en Milán en 1825. Constituyen un verdadero y auténtico tratado sobre las tierras olorosas, desarrollado, como reconoce el autor, más con el tono «de secretario de gabinete de damas que de naturalista». La primera carta investiga la etimología del perfume de los búcaros, que es el mismo de la tierra, y examina algunos textos antiguos en que, según parece, hay evidentes alusiones a los búcaros; la tercera establece qué tierras podían ser llamadas búcaro; la cuarta distingue entre estas dos grandes categorías, las de Europa y las de América, y examina los diversos tipos de la primera; la quinta continúa el mismo tema. Las últimas tres cartas ilustran los búcaros de América, con referencias acerca de la forma, el color, el olor, la fabricación, el comercio y el distinto empleo de ellos (para perfumar bebidas, comidas, objetos, etc.), en continuo y caprichoso arabesco estilístico, rico en recuerdos personales, anécdotas y digresiones eruditas; pero su mayor encanto le viene de las transparentes alusiones a un mundo elegante, ya dieciochesco con escorzos de refinados interiores, objetos preciosos, costumbres delicadas. Con todo, raras veces habla de personas, sino de cosas, y éstas juzgadas sobre todo por su aroma (véanse sus páginas sobre el té, el café, la cerveza, el chocolate, el tabaco). Una materia refinadísima y rara, traducida literalmente en una prosa llena de sensibilidad, desarrollada sobre el ‘fundamental registro de una brillante conversación, esmaltada de frases españolas y francesas, ingeniosas sentencias y una inteligente malicia.
G. Getto

