Arquitectura de Alberti

[De re aedificatoria]. Tratado de León Battista Al­berti (1404-1472), divulgado en 1472 e im­preso en 1485, con una carta de Poliziano, y dedicada a Lorenzo el Magnífico: la ma­yor obra teórica del gran arquitecto y hu­manista. Está subdividida en diez libros, como la Arquitectura (v.) de Vitruvio, que Alberti hizo objeto de un estudio profundo y a la que tomó exteriormente como mode­lo, aceptando su distribución de la materia, pero reelaborándola enteramente, según el espíritu de un tiempo nuevo.

Los primeros tres libros tratan de la elección del terreno, de los materiales y de los cimientos; el cuarto y el quinto, de los varios tipos de edificios en relación con su destino prácti­co; el sexto de la belleza arquitectónica; el séptimo, octavo y nono, de los templos y de los edificios, públicos y privados; el décimo, de la hidráulica. Falta el tratado de la arquitectura militar. La ambición evidente de Alberti era la de llegar a ser el Vitruvio de su época. Bastante superior intelectualmente a su modelo, no renuncia a la libertad de crítica en sus cotejos; y no obstante la veneración que siente por los antiguos, se refiere con frecuencia al gusto y a las necesidades de su propio tiempo, como cuando hace consideraciones sobre los edificios de utilidad pública, sobre el efecto paisajístico de los edificios, sobre la arquitectura civil medieval repudiada en nombre de un nuevo ideal de civilización. En tanto que la obra de Vitruvio aparece como el testamento profesional de su autor, la de Alberti, se dirige más que a los téc­nicos, al público de formación humanista; ya es significativo en ella el uso „de la lengua docta, el latín. Aunque no falten referencias técnicas diversas, Alberti se orienta hacia un concepto áulico y aristo­crático del arquitecto, entendido especial­mente como proyectista.

La obra por tanto aparece así en muchas partes como un pro­grama de la arquitectura albertiana. El in­flujo de este tratado fue en conjunto escaso sobre sus contemporáneos, a pesar de los elogios; sólo en el siglo siguiente, comenzó su mayor y verdadera fortuna. Fue tradu­cido por primera vez en Venecia en 1546; después en Florencia en 1550 por Cosimo Bartoli. En esta edición se basaron, la tra­ducción francesa (París, 1553) y también la española y portuguesa del siglo XVI. La primera edición alemana es de 1812, Viena. [La primera traducción española anónima, revisada por Francisco Lozano, lleva por título: Los diez libros de Architectura (Ma­drid, 1582): Existe una segunda edición co­rregida por R. B. M. Tranganillo (Madrid, 1797)].

C. Selvelli