[Apología sive de magia]. Es un discurso judicial, dividido en dos libros, con que Apuleyo Madaurese (125-180?) se defendió en su proceso. Se había casado con la rica Pudentila, una viuda ya madura, a pesar de la oposición de Ponciano, hijo mayor de Pudentila, que murió poco después de la boda; pero quedaba su hermano menor el cual junto con su tío paterno y tutor, presentó contra su padrastro la acusación de magia, equivalente a la del asesinato de su hermano. Los acusadores intentaron demostrar que Apuleyo por medio de un filtro amatorio, había seducido a la rica Pudentila para apoderarse de la dote. La causa fue discutida entre los años 155 y 158 en Sábrata, una de las tres ciudades principales de la Sírtica, ante el procónsul romano. En la mayor parte de su discurso Apuleyo mantiene la defensa en un tono algo bromista y burlón. Pero el final, presenta una luminosa documentación de su inocencia, demostrando su desprecio por el dinero, y la nobleza de su conducta para con sus hijastros.
La absolución se puede fácilmente argumentar por el tono seguro del discurso, elaborado literariamente algún tiempo después de la sentencia. Apuleyo fue inducido a divulgar su Apología por la necesidad de disculparse ante la acusación de mago de la que el procónsul no le había absuelto explícitamente. El discurso pronunciado fue sin duda más breve, menos rico en anécdotas y citas, menos refinado, compuesto sólo en tres o cuatro días; pero en la oración escrita resuenan los acentos de frescura y vivacidad que verosímilmente se manifestaron en la improvisación amoldada a una ironía sutil, mezcla de parodias trágicas, épicas y mitológicas, y de caricaturas verdaderamente cómicas. ¿Se le acusaba, por ejemplo, de impiedad y excesivo refinamiento porque hacía uso de polvos dentífricos? Apuleyo tenía buena ventaja en su favor al demostrar a sus adversarios que el limpiarse los dientes no es contrario a las máximas de la sana filosofía cuando en realidad es útil, saludable y provechoso sobre todo para el orador. ¿Se insinuaba que antes de su matrimonio estaba pobre y sin recursos? Los héroes del pasado, los antiguos romanos, no eran más ricos que él, ni la pobreza había ofuscado su virtud.
¿Habían presentado sus adversarios como documento, una carta de Pudentila por cierta frase que le culpaba? Era menester leer bien toda la carta y comprender su sentido general, al cual, por lo demás, no era menester dar mucha importancia por ser producto de mente mujeril. ¿Era realmente un mago? Él no hacía milagros sino en el mundo imaginario de su novela las Metamorfosis (v.), pero en cuanto neoplatónico creía en un mundo intermedio entre los dioses y los hombres, mundo de demonios familiares que influían mucho en la vida humana. Ni supersticioso ni beato, Apuleyo se muestra en esta Apología como un místico, fervoroso producto del suelo africano.
F. Della Corte

