Opúsculo polémico del pintor y poeta sevillano Juan de Jáuregui (1583-1641) escrito en Madrid hacia 1616, cuyo título completo es: Antídoto contra las Soledades aplicado a su autor para defenderle de sí mismo. Aunque no llegó a ver la luz en letra impresa y sólo fue publicado modernamente por José Jordán de Urríes en su Biografía y estudio crítico de Jáuregui (Madrid, 1899), tuvo en su época una amplia difusión manuscrita y señala un hito decisivo en las ideas estéticas del Barroco español, no sólo porque inicia la guerra literaria contra Góngora, que dará origen a las dos sectas irreconciliables de culteranos y conceptistas, sino porque establece la ruptura decisiva con la doctrina propugnada por Carrillo en favor de una lengua poética elevada y culta. Sus ideas estéticas, sin embargo, son las mismas que con mayor rigor y amplitud desarrollará Jáuregui en el Discurso poético. El pintor y poeta sevillano censura en las Soledades de Góngora:
a) El uso de la transposición y del hipérbaton,
b) La inarmónica mezcla de lo sublime y lo vulgar.
c) El uso de cultismos y de neologismos.
d) La dificultad y hermetismo de los versos,
e) La prolijidad y afectación,
f) La sintaxis latinizante y laberíntica.
Todo ello, sin embargo, no aparece estructurado con exigencia y rigor, sino que es fruto de un análisis despiadado e implacable del genial poema gongorino, cuyos versos desmenuza el autor con evidente agudeza e ingenio poniendo de relieve con incansable malignidad toda clase de errores y defectos. Como es fácil comprender la obra tiene una exclusiva intención polémica y pese a la hiriente agudeza de la sátira resulta afeada por la petulante soberbia del autor, que demuestra claramente no haber comprendido la renovación estética de Góngora, y por el tono de impertinente condescendencia con que intenta ridiculizar los mejores versos y estrofas del poema en un imprudente alarde de ironía y de ingeniosidad que resulta no sólo gratuito sino injusto.
A. Vilanova

