Vida del Patriarca San José, Josef de Valdivielso

Poe­ma en octavas y en 24 cantos, obra del poeta español Josef de Valdivielso (1560?- 1638), y cuyo título completo es: Vida, ex­celencias y muerte del gloriosísimo patriarca y esposo de Nuestra Señora, San Joseph. En el prólogo y en la dedicatoria explica Valdi­vielso la génesis de su poema, ataca los temas mitológicos y afirma que él canta las musas cristianas y que toda la materia está sacada de las divinas letras.

El poema es una apología y exaltación de la vida del esposo de la Virgen. En realidad, lo que se refiere al casto varón es mínimo, pues la mayor parte de la obra enumera pasajes de la vida de Cristo y de la Virgen. En primer lugar canta Valdivielso el nacimiento de San José; después la concepción y naci­miento de María, y el poeta se extiende en consideraciones acerca de la justificación teológica de la concepción de María, a la que tributa todo género de alabanzas, unas procedentes de la tradición bíblica, otras de la tradición de la poesía profana («Es… la que Dios con su mano poderosa,/en su alegre santíssima alborada,/muy de mañana la ayudó gozoso»). La descripción de la figura de la Virgen, a pesar de haber afir­mado que no toma nada de las letras pro­fanas, pertenece por entero a las descripciones retóricas de la poesía del tiempo.

Siguen los desposorios; el elogio de la cas­tidad del patriarca («El laurel casto que el verdor no pierde»); la anunciación, en la que el arcángel san Gabriel va glosando en unas octavas perfectas las palabras del Ave María (el poema juega con la palabra «ave» y la compara al ave fénix; y dice a la Virgen: «Ave que a tu castíssimo se­ñuelo/el ave que goza en sus jardines»; «Mirad que el Santísimo Espíritu inflamado/ de los corales de esa boca pende»; «eres la zarza verde y encendida»); la visitación, el nacimiento de Cristo, la huida a Egipto, la infancia de Cristo, la vuelta a Nazaret, la pérdida en el templo y por fin la muerte del santo. El poema tiene una gran dignidad literaria, por el valor de sus comparaciones y metáforas, sobre todo en los momentos — que son los más — en que el poeta tributa alabanzas a Dios, a la Virgen o al Santo.

A. Comas