Es uno de los más importantes textos rituales de la literatura religiosa babilónica y asiría, abundante en composiciones rituales de contenido y carácter bastante diverso.
El género de los rituales se distingue por el laconismo de la dicción, que en algunos puntos se limita a simples apuntes alineados uno tras otro, pero siempre dispuestos cuidadosamente en cada uno de los renglones y en los fragmentos, separados uno de otro por líneas horizontales. Dichos textos repiten frecuentemente algunas líneas o párrafos enteros, porque los escribas, cuando los copiaban, como recurrían a varias redacciones antiguas que encontraban en las bibliotecas, introducían variantes de los diversos modelos, de suerte que resultaba un texto mixto, que, en los puntos donde las distintas redacciones no coincidían, daba la totalidad de textos de un mismo fragmento. Generalmente los rituales comienzan con la palabra «enuma» que equivale a «cuando». En ellos se dan instrucciones a los sacerdotes cuando traten de celebrar una u otra ceremonia.
En el Ritual para la cobertura del tímpano sagrado se lee una meticulosa descripción de todas las ceremonias que debían seguir los sacerdotes cuando se procedía a cubrir con la piel del buey sagrado un nuevo tímpano, instrumento musical muy en uso en Babilonia y Asiría durante las ceremonias religiosas, así como para inaugurarlo para el servicio religioso en el templo. Buena parte de los rituales descubiertos fueron escritos durante el último período de la cultura babilónica, cuando el Valle de los Dos Ríos se hallaba bajo el dominio griego. De este ritual se ocupa Furlani en Riti babilonesi e assiri (Udine, 1940).
G. Furlani

