El Ritmo Casinés

Venerable reli­quia de la lengua vulgar italiana, de prin­cipios del siglo XIII (tal vez de fines del XII). Es un ritmo compuesto de una serie indefinida de octosílabos monorrimos, que terminan en un pareado endecasílabo; se denomina casinés porque fue conservado en un único códice de la abadía de Montecassino, y allí, en las inmediaciones de la aba­día, debió de surgir.

El texto es de los más complicados para la  interpretación literal y el comentario; pero, verosímilmente, debe aceptarse, en cuanto a su idea general, que se trata de un monólogo o sermón moralizador destinado, por un autor eclesiástico, a ser recitado por juglares, los cuales se servían, para obtener una mayor compren­sión, de cualquier figura que pudieran mos­trar al público (y ello explica una cierta contracción en algunos puntos del ritmo, que aparece con lagunas y es indudable­mente oscuro, pero ello era posiblemente debido a que la comprensión era comple­tada con imágenes). El autor pretende ilus­trar a cuantos le escuchan sobre los bene­ficios de la vida espiritual, en oposición a la vida material; como también se dice en el Evangelio, aspira a que llamee libremente el pabilo de su candela, para mostrar a los demás el camino. Para explicar su sermón, imagina que un personaje parte de Oriente y otro de Occidente, encontrándose al ama­necer; el primero, el oriental, que es un «magnu vir prudente», observa atentamente al segundo, el occidental, apegado a los go­ces de este mundo, y que interroga al pri­mero sobre la vida ultraterrena. Allí — res­ponde el sabio — no se sienten las necesi­dades materiales y todo cuanto se pide a Dios es concedido. Entonces — exclama el occidental — «sois ángeles del cielo». Y así termina el sermón, bastante enigmático en algunos detalles, pero que no debe suponerse incompleto, como generalmente se ha juzgado.

F. Antonicelli