Religiones y Filosofías, Sa adiá

[literalmente: Libro de las creencias religiosas y de los dogmas: Kitab al-Amanat wa-l-lctiqadat, pero que en la traducción hebrea, más fiel, se titula: Libro de las creencias y de las opiniones: Séfer ha-emunot we-ha-decot]. Sistematización de las creencias religiosas del hebraísmo, obra del célebre rabino egip­cio Sacadiá (882-942), escrita en árabe ha­cia 934.

Su principal propósito es el de sis­tematizar la ideología filosoficorreligiosa del judaismo, teniendo en cuenta los resultados de la experiencia y del razonamiento, no menos que la revelación bíblica, y salvar así la tradición judía, que peligraba entre los escollos del racionalismo y de la supers­tición; es, pues, una obra de importancia fundamental para el conocimiento de la filosofía hebrea de su tiempo. La obra co­mienza deplorando la crisis religiosa de su época: fe irracional entre los judíos y es­carnio de los errores del hebraísmo por par­te de los infieles; hombres sumergidos en un mar de dudas y oprimidos por oleadas de errores, sin que su fe, al remover sus temores, les ayude ni les reconforte. Ana­liza las causas de la incredulidad y la na­turaleza de la fe. Las fuentes naturales del conocimiento son: la percepción de los sen­tidos, la luz de la razón y la demostración lógica. Pero la «verdadera revelación» está constituida por el «temor de Dios» conte­nido en la Escritura.

La fe en ésta no ex­cluye una investigación independiente de la verdad, dirigida, sin embargo, a probar la verdad de las doctrinas recibidas de los profetas, \y a rechazar los ataques a la doctrina revelada, que, gracias a la inves­tigación filosófica, alcanza el valor de ver­dadero conocimiento. La obra está dividida en diez secciones. Las dos primeras tratan de los problemas metafísicos de la unidad de Dios y de la creación del mundo; a con­tinuación: la teoría hebraica de la revela­ción; la fe basada en la justicia de Dios; la obediencia y la desobediencia; el mérito y el demérito; el alma y la muerte; la re­surrección de los muertos, enlazada con la resurrección mesiánica; la vida futura; so­bre los premios y castigos; cuál es la con­ducta mejor en este mundo, como suple­mento a las exhortaciones de todo el libro. Los puntos más importantes en cada sec­ción son:

1) Hay cuatro pruebas de la creación del mundo a partir de la nada, las cuales refutan doce teorías contrarias, dando muestras de conocer los filósofos griegos, conocimiento derivado, sin duda, de Aristóteles; entre ellas hay la que parte de los conceptos de tiempo y de espacio.

2) Como el conocimiento humano se eleva gradualmente desde las impresiones de los sentidos a los conceptos más abstrusos, la idea de Dios, que los trasciende todos, lleva en sí misma la prueba de su verdad (im­portante anticipación, más de un siglo antes de San Anselmo de Aosta, de la prueba «a priori» de la existencia de Dios). El Creador debe tener «vida, poder, conocimiento»; una falsa interpretación de estos tres atributos es la responsable de la doctrina cristiana de la Trinidad. Se dan tres pruebas directas de la existencia de Dios y tres indirectas deducidas de lo absurdo del dualismo. Exa­men de las diversas interpretaciones cris­tianas de la persona de Jesús, que muestran una buena información de las controversias cristológicas. Resolución de todas las difi­cultades contra la pureza del monoteísmo, tomadas tanto de la razón como de la Bi­blia (v.), sirviéndose de las diez categorías aristotélicas. Es importante la negación de la existencia de Satanás. Se muestra la re­lación con Dios del alma, impregnada del verdadero conocimiento de la divinidad.

3) Se sostiene, contra los brahmanes, la conveniencia de la revelación divina por medio de los profetas (su teoría de la pro­fecía). Los diez mandamientos fueron da­dos por Dios, para poder alcanzar gracias a ellos la suprema felicidad; credibilidad de la tradición bíblica. La ley de Moisés no ha sido jamás abrogada (contra los cris­tianos y mahometanos).

4) Conciliación del libre albedrío con la omnipotencia y om­nisciencia divinas. El hombre es el fin de la Creación (doctrina antropocéntrica). Es­clarecimiento de pasajes de la Biblia apa­rentemente contrarios a la libertad de las acciones humanas.

5) Examen de diez cate­gorías de hombres, relativas al mérito y al demérito de la conducta religiosa y moral. ¿Por qué a menudo los buenos sufren y los impíos gozan? Los «contritos»: arrepen­timiento, plegaria, pruebas de piedad huma­na.

6) Teoría del alma y su relación con el cuerpo; base de su unión, cooperación y se­paración. Seis teorías diferentes. Estado del alma después de la muerte. Refutación de la metempsícosis.

7) Defensa de la «resu­rrección de los muertos», contra objeciones tomadas de la razón y de la Biblia. Discu­sión de diez cuestiones que representan, a este efecto, las ideas populares de su tiem­po.

8) Doctrinas sobre la redención mesiá­nica, tomadas de la Biblia y del Talmud (v.). El año definitivo de la salvación, to­mado de Daniel (v.). Polémica contra la idea cristiana del Mesías.

9) Recompensas en el más allá, probadas por la razón, la Biblia y la Tradición. Varias cuestiones re­lativas a estos puntos.

10) Sistema de ética, basado principalmente sobre la descripción y crítica de trece distintos fines de la vida. El autor añade sus consejos para la vida racional y moral, para la combinación ar­mónica de las cualidades y de los impulsos del alma humana, de la armonía concorde de los cinco sentidos.

Conclusión final: el fin de la obra es purificar y ennoblecer los corazones de los lectores. Con esta obra, Sacadiá se convirtió en el creador de la filosofía hebrea de la religión, ejerciendo sobre la «diáspora» judía, y hasta hoy, una profunda influencia en el desenvolvimiento del pensamiento hebraico. Deudor él mismo a la civilización árabe del conocimiento del pensamiento clásico, trató de conciliar esta cultura con la tradición judía, haciendo obra de «modernismo» religioso. La traduc­ción de Yéhudá ben Saúl ben Tibbón en un hebreo fiel, hecha en 1186, se publicó en Constantinopla en 1562 y en Amsterdam en 1648.

G. Pioli