Pro y Contra, Pedro Abelardo

[Sic et Non]. Esta obra, que mereció a Pedro Abelardo (1079-1142) el título de fundador del método de la filo­sofía escolástica, fue escrita inmediatamente después de la condena del Concilio de Soissons en 1121 y durante su primer retiro en el monasterio del Paracleto, fundad por él.

Fue publicada por Cousin en 1836, en Ouvrages inédits d’Abélard, y por Hancke en 1851. Es una colección de pasajes de las Sagradas Escrituras, de los Santos Padres y los Concilios, en torno a 158 cuestiones teo­lógicas, dispuestas de modo que el lector tenga ante sí para cada una de las cues­tiones los textos discordantes, de los cuales tomará, a través de la discusión, la solu­ción que más adecuada le parezca. Es, pues, un vasto repertorio sistemático, del que se sirvieron mucho los escritores posteriores de sentencias, sin excluir a Pedro Lombardo, y en el que se inspiraron, en cuanto al método, los autores de «summas», especial­mente Alejandro de Hales y Santo Tomás, que le dieron la forma definitiva, haciendo seguir a cada cuestión la solución ortodoxa.

El espíritu de la colección no es escéptico, como podría parecer por el título y por el hecho de que carece de una solución siste­mática, sino que su fin es simplemente di­dáctico. Son una especie de temas de dis­cusión y de reflexión ofrecidos al lector principalmente, el cual, al adoptar una u otra solución, deberá atenerse a las obser­vaciones que Abelardo hace en el prólogo. Si esta colección de textos señala un mo­mento nuevo en la historia del método de enseñanza de la escolástica, introduciendo en ella el método inquisitivo, el mérito reside sobre todo en el prólogo, que con­tiene criterios originales y fecundos para la crítica de los propios textos. En él señala Abelardo muchas de las causas que hacen difícil la inteligencia de los escritos antiguos y que son origen de aparentes contradiccio­nes, como el uso de palabras con sentido distinto al ordinario, la no autenticidad y la corrupción de los textos examinados, etc.

Enuncia también un principio sobre el modo de conciliar los textos, que puede ser con­siderado como un lejano precedente de la ciencia del lenguaje: «Se hallará las más de las veces una fácil solución de las con­troversias si se puede tener presente que las mismas palabras han sido usadas por los diversos autores con significados dis­tintos». Estos principios, que Abelardo apli­ca en otras de sus obras, confieren impor­tancia al Sic et Non, sobre todo como con­tribución a las tentativas de armonización de los textos y a la codificación teológica de las reglas elaboradas por el derecho ca­nónico, dando así a los teólogos, con esta codificación, el primer puesto que hasta entonces había sido ocupado por los cano­nistas.

M. Venturini