Poemas, San Paulino de Nola

La co­lección de poemas de Meropio Poncio Pau­lino de Nola (354-431), a la cual, más que a las Epístolas (v.), debe su fama entre los más espontáneos e inspirados poetas cristia­nos, comprende numerosos poemas de muy diverso contenido, amplitud y valor.

Aun a través de juegos retóricos y de compli­caciones formales a las que San Paulino, educado con los mejores maestros de la Galia, no renunció al convertirse a la vida ascética, aparece en estos poemas la since­ridad y profundidad de la fe que le indujo a abandonar una vida fácil de riquezas y honores, y que tanta fama le conquistó en­tre los principales cristianos de su tiempo (v. Epístolas). Su poesía es interesante tam­bién como expresión del contraste, carac­terístico de aquel tiempo, entre el Cristia­nismo y la cultura clásica. Este contraste aparece mayormente en el intercambio de cartas en verso entre S. Paulino y el más grande de sus maestros, Ausonio, el famoso retor de la Galia.

A las dolientes expresiones de Ausonio, que se lamenta de haber perdido el discípulo en quien había puesto sus me­jores esperanzas, responde el Santo con dos epístolas en metro variado (dímetros y trí­metros yámbicos, dísticos, hexámetros) en las que, especialmente en la primera, le expresa el profundo afecto que le une y le unirá siempre al maestro aun después de la muerte, pero que no puede extinguir en su corazón su devoción a Cristo. La verda­dera poesía debe ser sólo consagrada a la religión, porque la poesía de los mitos, con ayuda de los atractivos de la forma, oculta la verdad. Otro grupo importante de poe­mas es el dedicado a San Félix, patrón del autor; poseemos catorce, de los cuales sólo el último es incompleto, todos ellos en hexá­metros, excepto el XXI que es polimétrico (hexámetros, trímetros yámbicos y dísticos elegiacos).

En ellos se narran episodios de la vida del Santo y sus milagros, se descri­ben las ceremonias que en su honor se cele­braban, la iglesia que San Paulino había hecho reconstruir y las pinturas que la adornaban. El poeta expresa sus temores ante la invasión de Italia por los godos, y su alegría por la paz concertada entre lati­nos y bárbaros. El poema es muy intere­sante por los elementos autobiográficos que contiene, y además por el arte del poeta, que logra hacer variado y agradable su argumento. Estos poemas nos proporcionan también importantes datos históricos sobre el culto y el arte de la época. De inspira­ción bíblica es la paráfrasis de tres salmos, primer modelo de un género muy imitado; el encomio de San Juan Bautista, en tres­cientos versos hexámetros, está tomado del Evangelio.

Escritos en formas ya cultivadas por los poetas paganos, pero dictados por un espíritu puramente cristiano, son el epi­talamio para Juliano y Ticia (25), com­puesto en 403; el «Propempticon» para Nicetas, obispo de Dacia, en estrofas sáficas; la «Consolatio» a Pneumacio y Fidela por la muerte de su hijito Celso, en la que el poeta recuerda con profundo dolor a su único hijo, muerto también en la niñez. San Paulino es, con Prudencio, uno de los más grandes poetas cristianos, y uno de los primeros escritores que aplicaron conscien­temente formas tradicionales a la poesía esencialmente cristiana.

E. Pasini