Colección de composiciones escritas por Cayo Modesto Sidonio Apolinar, nacido en Lyon en 431, obispo de Arveon (Clérmond-Ferrand) desde 471 y muerto hacia el 487, que comprende veinticuatro poemas de diverso contenido, metro y extensión, casi todos compuestos antes de la elevación del autor a la silla episcopal; él, en sus Epístolas (v.), considera, en efecto, indigno de la seriedad de un obispo componer versos.
Estas poesías pueden dividirse en dos partes, de las cuales la primera comprende las largas composiciones de ocasión, como los panegíricos de Avito, Mayoriano y Antemio con las breves poesías que los acompañan; en los panegíricos predomina la mitología y la alegoría al servicio de alabanzas hiperbólicas. Entre las poesías menores, que constituyen la segunda parte, son notables dos epitalamios; en el primero (XI), escrito para las bodas de Ruricio e Hiberia, Venus y Amor, después de hacer el encomio de los esposos, bajan a bendecir las nupcias seguidos de un numeroso cortejo de divinidades; en el otro (XV), dedicado al filósofo Polemio y a Araneola, se describen dos templos, uno consagrado a los antiguos filósofos griegos y otro adornado con preciosos tapices; Palas Atenea en persona celebra el matrimonio.
La parte mitológica sobresale también en la poesía XXII escrita en honor del castillo de Poncio Leoncio, particularmente interesante por la descripción de ambiente y costumbres; está precedida y termina con una parte en prosa, a imitación de las Selvas (v.) de Estacio que, junto con Claudiano, es el modelo principal de Sidonio. Importante para la historia de las costumbres es, finalmente, la poesía dedicada a la ciudad de Narbona (XXIII), en la que, más. que de la ciudad, se cantan las alabanzas de sus ciudadanos. Con las poesías de Sidonio que componen esta colección deben mencionarse además algunos fragmentos de poesía insertos en las cartas, como el epitafio para su amigo el filósofo Mamerto Claudiano (IV, 11) y la poesía dedicada a Abraham (VII, 17), fundador de un monasterio en Auvernia.
La cultura que Sidonio demuestra en estos poemas es superficial, pero bastante extensa, especialmente para aquellos tiempos; allí encontramos alusiones e imitaciones de poetas como Tibulo y Silio Itálico, y bastante perfección en los hexámetros, dísticos y endecasílabos, metros preferidos por Sidonio. Educado en la retórica, ponía especial esmero en el refinamiento de la forma, y sus poesías, interesantes por la descripción del ambiente (costumbres de los hunos en el panegírico de Antemio, de los francos en el de Mayoriano), resultan a menudo oscuras a fuerza de adornos y de pompa retórica. La lengua presenta construcciones propias del latín de la decadencia; Sidonio ha ejercido gran influjo en la formación del estilo poético de sus sucesores, y ha sido muy admirado por sus contemporáneos y por los escritores de tiempos posteriores.
E. Pasini

