Las Ciento Diez Consideraciones Divinas, Juan de Valdés

Le cento e dieci divine considerazioni]. Obra de Juan de Valdés (1490 ó 1500-1541), traducida de un texto espa­ñol perdido, constituida por una serie de breves consideraciones sueltas sobre la fe y la vida cristiana, en las que se reflejan los coloquios familiares de Valdés con sus amigos y discípulos. Es la más completa expresión de la espiritualidad de Valdés. Característica es la acentuación de la inte­rioridad de la vida moral y religiosa, y en esto Valdés es simplemente un discípulo de Erasmo de Rotterdam (v. Enquiridión). Pero la tranquila racionalidad de la fe erasmista está aquí profundizada en la medi­tación de San Pablo y de San Agustín, y no ciertamente en la de Lutero. En efecto, la idea de la «justificación por la fe» se en­tiende escolásticamente en cuanto es fe in­formada por la caridad (fides formata caritate) y tiene una importancia fundamental en la piedad valdesiana, en la cual, por eso, asume un aspecto original. Mientras para Lutero la fe es esencialmente la aceptación pasiva de la «justicia» de Cristo, Valdés considera sobre todo la fe en su naturaleza de íntima energía renovadora del alma y en sus frutos de caridad y obediencia.

Valdés insiste en su idea del «perdón general» de Dios, en quien el fiel debe depositar una confianza ilimitada. No menos importante para Valdés es la doctrina del Espíritu Santo, a la cual conduce la misma idea de la fe como energía interior y el mismo y más profundo conocimiento de Dios. En esta concepción de la religiosidad como «expe­riencia», que es el «pati divina» de los es­colásticos, y de la fe como activa energía espiritual, de la caridad como centro de la vida moral, de la ética como interioridad y entusiasmo controlada por una siempre des­pierta y severa autocrítica, reside la razón de la influencia de Valdés en los espíritus de la Reforma italiana. [Existe una antigua tra­ducción castellana anónima procedente de la versión italiana, hecha con poco esmero por algún protestante’ español hacia 1558 e impresa por vez primera por Usoz en la colección Reformistas Antiguos Españoles, tomo XVI (Madrid, 1862). Revisada por Usoz esta versión fue impresa nuevamente en el tomo XVII de la misma colección en 1863].

G. Miegge