Espejo de los Pecados, Domenico Cavalca

[Specchio dei peccati]. Obra ascética compuesta en 1340. Le pidieron un tratado que compren­diera los varios casos de pecado y que sir­viera como manual de confesores, en for­ma de catecismo; a este fin el fraile com­piló un espejo, a la manera de una predi­cación. Valiéndose de la definición de San Agustín, por la cual los pecados involun­tarios no se pueden considerar como tales, dice que éstos se cometen por amor, y son de corazón o de lengua (es decir en cierto sentido, de acción y de pensamiento); se pueden dividir en pecados de acción u omisión, de odio, dolor desordenado, ira, tristeza, desesperación, vana y culpable alegría, y temor.

De este modo se examinan una tras otra todas las varias posibilida­des de pecado; muchos proceden de una tonta y soberbia confianza en sí mismo; más raro es que el hombre se complazca en pecar sabiendo a conciencia que viola la ley divina. Interesante es la observación de que del corazón proceden, junto con todos los bienes, también todos los males; cuan­do está desordenado entonces el alma es presa de todas las tentaciones que conducen al error; el corazón se turba con seis movi­mientos, en los que puede consistir el peca­do mortal: amor, odio, dolor, alegría, temor, esperanza.

Cavalca, a medida que va indi­cando los pecados, ofrece la manera para remediarlos y hace su exposición menos ári­da por el hecho de moderar el diagnóstico de los males humanos con la esperanza de una celestial recompensa para quien hace el bien aunque sufriendo y renunciando. El libro, inspirado por una especie de en­cuesta penitencial, presenta observaciones psicológicas de notable relieve; y con un profundo sentido humano indica en el co­razón, y en sus equivocados, pero conscien­tes latidos, todas las actitudes de respon­sabilidad frente al pecado. Desde el punto de vista literario, pocas páginas se pueden comparar con las mejores de este autor, particularmente las de Vicias de los Santos Padres (v.).

C. Cordié