El Anclado, Epifanio

Escrito dogmático de Epifanio (siglo IV d. de C.), obispo de Constancia, la anti­gua Salamina de Chipre, desde 367 al 403, autor de otra obra de análogo contenido, el Panarión (v.). Compuesto, como sabemos por dos cartas del mismo Epifanio, a peti­ción de un sacerdote de Suedra, ciudad de Panfilia, El anclado o «áncora de salvación para la verdadera fe», contiene una expo­sición de la doctrina cristiana basada en la interpretación literal de la Sagrada Es­critura dirigida a precaver a los fieles con­tra los peligros de las herejías, sobre todo de las doctrinas de Arrio y de Orígenes. En la segunda parte, después de una enume­ración de las principales herejías —ochen­ta en conjunto —, repetida y desarrollada en el Panarión, el autor examina y discute los textos sobre los cuales se basan los heré­ticos, atacando no sólo en particular a Arrio y Orígenes, sino a las doctrinas griegas, a los maniqueos y los lucianistas, e insistien­do a su vez en las doctrinas de la Trinidad y de la Encarnación. La discusión tal vez interrumpida y avivada por comparaciones sacadas de la vida real, no está desarrollada con orden, y revela en el autor más ímpetu de sentimiento que profundidad de pensa­miento. La obra se cierra con dos «símbo­los» o profesiones de fe, el primero de los cuales, ya difundido antes de Epifanio, fue adoptado después casi íntegramente por el concilio de Constantinopla en 381, y se ha convertido en el «símbolo» generalmente aceptado en Oriente; el otro fue compuesto por Epifanio. La lengua de la obra, aun­que el autor intente atenerse a las leyes de la retórica, abunda en elementos popu­lares y se acerca a la lengua común de la época. Esta obra obtuvo gran difusión en­tre los contemporáneos.

C. Schick