Contra Parmeniano Donatista, S. Optato

[Contra Parmenianum donatistam], Obra de S. Optato, obispo africano de Mileve (siglo IV) escrita probablemente entre el 366 y el 367; el título no es auténtico. Esta obra refu­ta metódicamente los cinco libros Contra la Iglesia de los traidores [Adversus Ecclesiam traditorum], con los cuales Parmeniano, jefe de la reconstruida Iglesia donatista, había atacado a los católicos. El cisma do­natista con un carácter conservador e in­transigente había surgido hacia el 312; con­denado en el Concilio de Arlés del 314, ha­bía vuelto a resurgir en el 362 bajo Juliano y se había difundido rápidamente. Princi­pio esencial del cisma era que la eficacia de los sacramentos dependía de la fe y de la dignidad moral de la persona que los su­ministraba; la liturgia donatista se distin­guía — característica ésta esencialmente cipriánica — por el segundo bautismo de los herejes y los católicos que se les habían unido. Contra Parmeniano se compone de siete libros, el último de los cuales, lleno de interpolaciones, fue añadido, tal vez en una segunda edición de la obra, hacia el 385.

Con una lógica ceñida y siguiendo un plan racionalmente preestablecido, S. Optato empieza por examinar los orígenes del donatismo, analizando los documentos histó­ricos para demostrar que la Iglesia disiden­te es la donatista; la verdadera Iglesia es por el contrario la Católica, extendida por todo el mundo y basada en las tradiciones evangélicas. Por lo tanto justifica la seve­ridad de la reprensión de Macario y de Pablo inmediatamente después del decreto de Constante (347), atribuyendo la respon­sabilidad a la indisciplina misma de los donatistas. Después de la refutación de un párrafo de Parmeniano, que había recono­cido a los católicos en los pecadores de los Libros Sagrados, es ampliamente discutida la cuestión del bautismo. S. Optato acepta y sostiene la tesis romana de la objetividad de los sacramentos, santos por gracia divina independientemente de la persona que los suministra. En el libro VI que daba fin a la obra en su forma original son narradas las violencias de los donatistas bajo Julia­no, entre las cuales la más peligrosa era, según el autor, la propaganda de una fe equivocada. En el séptimo libro, desligado y privado de unidad, a unos capítulos sobre la magnanimidad de la Iglesia dispuesta siempre a acoger a los penitentes, sigue la discusión de dos párrafos bíblicos alegados por Donato y una apología de Macario.

La obra de S. Optato es la primera discusión del donatismo de la que tenemos noticia y como a tal se anticipa a las obras análogas de S. Agustín, el cual se refirió constante­mente a ella en sus obras de juventud sobre el mismo tema. Es nuevo el método racional, casi científico, de comprobar las noticias históricas con documentos oficiales; la obra es desigual, la parte de historia contempo­ránea está mejor desarrollada que la an­tigua, y abundan en ella escenas llenas de vida y de color, como la descripción de la vuelta de los donatistas desterrados des­pués del decreto de Juliano. Admirable es la honradez e imparcialidad del autor, por la cual mereció la estima de los mismos adversarios; según testimonio de S. Agustín, los donatistas, en una reunión del 411, uti­lizaron como documento la obra de S. Opta­to. La narración es rápida y viva, hábil la descripción de los caracteres como, por ejem­plo, el de Donato el Grande. El estilo es quizás enfático y artificioso, rico en metá­foras y ejemplos, como por lo demás el de todos los africanos de su tiempo, pero siem­pre es exacto y realista, claro y enérgico. La obra de S. Optato fue en-su tiempo céle­bre y le valió la canonización. En África ejerció notable influencia, especialmente so­bre S. Agustín, del cual S. Optato es el in­mediato precursor en el campo de la lucha antidonatista.

E. Pasini