Coloquios Espirituales y Sacramentales, Hernán González de Eslava

Obra de Hernán González de Eslava (1534-1601), escritor que, nacido en España, pasó a la Nueva España en 1558; recibió en este país el presbiterado y alcan­zó tal nombre, que el Cabildo premió con mil doscientos pesos de oro su comedia para el Corpus de 1588. Los Coloquios, en número de dieciséis, publicáronse póstumamente en el año 1610, editados por el agustino Fray Fernando Vello de Bustamante, y fueron reimpresos por García Icazbalceta en 1877. La figura de este interesante escritor ha sido objeto de una monografía modelo por parte del malogrado crítico español Amado Alonso (Biografía de Fernán González de Eslava, en la «Revista de Filología Hispánica», II, 3, Buenos Aires, 1940). Como observó acer­tadamente Menéndez y Pelayo, «por el can­dor e ingenuidad, sencilla estructura y uso inmoderado del elemento cómico…, perte­nece al teatro anterior a Lope»; pero se revela «innegable y no vulgar el talento poético del primer dramaturgo mexicano». Las piezas de que tratamos son una especie de autos bíblicos, ocasionales, costumbristas o libremente poéticos. Hay en ellas cantarcillos tan lindos como los que extrajo Mén­dez Planearte de los Coloquios XI y XVI (Poetas novohispanos, I, pp. 41-42); en el Coloquio VII, descuellan los monólogos de Jonás, la disputa de la Riqueza y la Po­breza, y en el XIII, la parábola de la viña.

A. Millares Carlo

Es suelto, fácil, gracioso, aunque algo tur­bio y revuelto, picante y mordaz; excelente versificador, para quien la quintilla no tenía secretos; verdadero teólogo, pero sumamen­te accesible y a la altura de sus auditorios. Su diálogo es la sencillez misma; su compo­sición directa y nada artificiosa… Su lengua es repertorio del provincialismo mexicano y del nahuatlismo, hijos precoces de la co­lonia. (A. Reyes)