Carmen Pascual, Sedulio

[Carmen Paschale]. Poema latino en hexámetros, en cinco li­bros, obra de Sedulio, escritor cristiano del siglo V, que conocemos sólo a través de una brevísima dedicación en prosa que abre el poema y de algunos pocos datos que en él se contienen. El Carmen, titulado Pas­cual porque versa sobre el Cristo inmolado para la humanidad como el cordero pascual, trata, como el mismo autor declara en la introducción, de convertir a los hombres a la fe verdadera, atrayéndoles con la suavi­dad del verso. El primer libro, tras un prólogo de ocho dísticos y una exhortación a los paganos para que abandonen las fal­sedades de los mitos, narra algunos de los principales milagros del Antiguo Testamen­to. Los tres libros siguientes relatan los milagros de la vida de Jesucristo, desde su nacimiento hasta su entrada en Jerusalén, siguiendo la narración de los Evangelios, especialmente el de Mateo y, hacia el final del libro II, el de Lucas. El libro quinto, en cuya composición el autor sigue sobre todo a San Juan, narra la pasión, muerte, resurrección y ascensión de Cristo, y se cierra con una paráfrasis de los dos últi­mos versículos del Evangelio de San Juan. En su obra Sedulio no se limita al relato de los milagros, sino que, queriendo sacar enseñanzas morales, intercala pasajes de la misma vida de Cristo, como, en el libro IV, los encuentros con la Samaritana y la adúl­tera.

También la narración es tratada con cierta libertad, ya que el autor añade, y a veces sustituye, al relato de los milagros la expresión de los sentimientos que éstos han despertado en él y añade a los hechos bíblicos una interpretación mística particu­lar: así, los cuatro evangelistas correspon­den a las cuatro estaciones del año, y los doce apóstoles a las doce horas del día y a los doce meses del año, etc. Sedulio toma constantemente como modelo a Virgilio, cuyo arte de la descripción y representa­ción pictóricas imita, y reproduce a veces versos enteros suyos. La prosodia, bastante correcta para ser de aquellos tiempos, pre­senta alguna inexactitud; la lengua es tam­bién de imitación clásica, y su simplicidad, totalmente insólita en aquella época, ha valido a Sedulio la admiración no sólo de los poetas del siglo siguiente, como Venan­cio Fortunato y Arator, sino también del tiempo de Carlomagno y hasta de los hu­manistas. Este Carmen Pascual representa, a la postre, con la obra de Juvencio (v. los Evangelios), una de las primeras tentativas — que continuarán sin éxito a través de toda la Edad Media — de dar al Cristianis­mo un poema épico propio, en el que los sagrados textos de la nueva fe se presen­tasen envueltos en las estupendas formas, siempre admiradas, de la épica pagana y particularmente de Virgilio. Pomposa, re­tórica y pesadísima es, por el contrario, la prosa en la que el propio Sedulio ha para­fraseado su poema con el título de Opus Paschale; en esta obra se detiene larga­mente sobre detalles de la narración y la completa en muchas partes, con la intro­ducción de pasajes bíblicos enteros, cedien­do por completo en la forma al gusto hueco y ampuloso de la época.

E. Pasini