Cármenes, Paul Valéry

[Charmes]. Conjunto de vein­tidós poemas de Paul Valéry (1871-1945) publicado por la «Nouvelle Revue Française», en 1922. Tras un largo período de silencio, de 1896 a 1917, Valéry había dado a conocer, en 1921, la Joven Parca, y su pri­mera recopilación: Álbum de vers anciens (v. Poesías). Los poemas que figuran en Cármenes fueron escritos entre 1918 y 1922 y, según Valéry, con ellos cerraba su obra poética. Y, en efecto, después de Cárme­nes sólo escribió ya un reducido número de poemas. El título francés «Charmes», como aclara el mismo Valéry, debe entenderse en el sentido del latín «carmina», o sea «poemas». Una ligazón se esta­blece entre los dos conjuntos poéticos, el Álbum y Cármenes a través de Narciso, personaje que surge en toda la obra valeryana como personificación del poeta. Y así, en el Álbum, publica: «Narciso habla» y, en Cármenes: «Fragmento del Narciso». So­bre este tema todavía volvería a insistir, a petición del compositor francés Germaine Tailleferre, escribiendo la «Cantata del Nar­ciso», en 1938. En «Fragmento del Narciso», el poeta se desentiende de la existencia ajena para sumirse en la reflexión de su propia existencia, en la que su pensamiento se toma a sí mismo como tema poético. Pero la pieza más famosa del conjunto y de toda la obra de Valéry, es el «Cementerio ma­rino», largo poema de 24 estrofas, que cons­tituye una meditación metafísica sobre un cementerio a la orilla del mar, en la que se funden estrechamente el tema del mar y el de la muerte. Este cementerio es el de Séte, su villa natal, donde Paul Valéry se­ría enterrado. Cármenes contiene otros poe­mas muy conocidos, como el «Cántico de las columnas», «Palmera» y «Apunte de una serpiente», en los que Valéry, guiado, a la vez, por los textos de los filósofos griegos presocráticos, especialmente por los eleáticos, y por la poesía de Mallarmé, encuentra su inspiración en una eterna meditación de la existencia, enmarcada en la evocación de la naturaleza desde un punto de vista espiritual.