Bhagavadgíta

[El canto del bienaven­turado]. Poema místico filosófico indio in­serto en el sexto libro del Mahabhárata (v.). En la India, es éste el libro de devoción más extendido; publicadas cada año nuevas ediciones, se lee, relee y estudia de memo­ria, para consuelo de los dolores de la vida y como la mejor preparación para la muer­te. Arjuna, héroe pandhi, en la inminencia de la gran batalla que tendrá lugar contra los primos Kuruidas y sus ejércitos respec­tivos, se siente angustiado por esta lucha fraticida y preferiría deponer las armas a tener que verse en la necesidad trágica de matar amigos y parientes. Krsna, encarna­ción terrena del viejo dios Vismi y auriga de Arjuna, trata de arrojar del ánimo de Arjuna toda excitación, toda duda, recor­dándole que su deber, como guerrero, es combatir. Por otra parte, añade: sólo a los cuerpos se les puede matar, porque el espí­ritu es invulnerable y eterno. Hay que cumplir el deber sin cálculos, el sabio debe ser indiferente a las cosas exteriores, re­cogerse en la concentración mental («yoga») y cultivar el «bhakti» o amor de Dios.

Des­pués Krsna se le revela a Arjuna como el Ser Supremo, última meta a la que todo mor­tal ha de tender para conseguir, median­te la identificación con lo Único existente.la liberación del ciclo de las existencias. El análisis de este poema verdaderamente filosófico, y admirable por la profundidad de los conceptos que trata, revela no pocas contradicciones, entre una parte fundamen­tal más antigua, deísta de contenido, e in­serciones más recientes de elementos de idea panteística. Se funden así la Bhagavadgitd, doctrina filosófica perteneciente a di­versos sistemas tales como el «Vedanta» (panteísta), el «Sámkhya» (dualista teórico), el «Yoga» (dualista práctico), junto con las doctrinas del amor de Dios, propias del culto de Visnu; precisamente de este eclecticismo de doctrinas y de creencias deriva el valor universal que en la India tiene el Bhagavadgita, así como el haber llegado a ser un insuperable libro de edificación religiosa, igualmente apreciado por los creyentes de todas las distintas sectas. Traducido a todas las principales lenguas europeas, fue defi­nido por Wilhelm von Humboldt como lo más sublime y profundo del mundo. [Trad. con notas filológicas y aclaratorias de J. Roviralta Borrell (Barcelona, 1910) bajo el título Canto del Señor].

M. Vallauri