Ageo

[Haggay; (festivo)]. Libro profético del «Antiguo Testamento» (v. Biblia), atribuido a Ageo, el décimo de los profetas menores, que vivió durante el período persa (siglos V-IV a. de C.). Con este profeta se entra en una fase de la his­toria del pueblo hebreo, completamente dis­tinta de aquella en que profetizaron sus predecesores: la que siguió al destierro. Ageo parece haber sido de los que volvieron a Judea, después del edicto de Ciro, y allí animaron a sus compatriotas a la reedifi­cación del Templo y de la ciudad. Han sido conservados, en la profecía que lleva su nombre, cuatro discursos sobre un único tema: la reconstrucción del Templo. En el primero (I, 1-14) el profeta reprueba al pueblo su negligencia en reedificar el Tem­plo y exhorta a Zorobabel y a Josué a re­anudar los trabajos impedidos por los samaritanos hostiles. El segundo oráculo (II, 1-10), celebra la gloria del nuevo Templo que verá al Mesías. El tercer discurso (II, 11-20), promete abundante cosecha al pueblo. El último (II, 21-24), asegura la es­pecial protección divina a Zorobabel como representante de David. Todos estos discur­sos pertenecen al segundo año de Darío I (520 a. de C.). En el «Nuevo Testamento» Ageo es citado en la Epístola a los He­breos (v.)* XII, 26. Escribe con estilo algo descuidado y casi prosaico, sin el vigor y sublimidad que distinguen a la mayor parte de los Profetas anteriores al ‘destierro. Con todo, aquí y allá aparece cierto ritmo (I, 6, 9; II, 6, 8, 22); las frecuentes interrogacio­nes se esfuerzan por comunicar vida a la profecía (I, 4, 9; II, 4, 13, 14, 20).

G. Boson