[Mémoires d’un âne]. Publicado en 1860, es un gracioso libro para la infancia de la Condesa de Ségur (Sophie Rostopchine-Ségur, 1799- 1874).
El asno Cadichon narra a su joven amo su historia llena de aventuras: vivaracho y díscolo, no queriendo doblegarse a una severa ama que lo cargaba demasiado con verduras para el mercado, ha huido después de haberla coceado severamente, y ha errado durante largo tiempo por el bosque; luego pasó a manos de otros dueños y fue el compañero devoto de una niña enfermiza, a la que incluso salvó de un incendio; muerta su amiguita y olvidado por todos, Cadichon fue bien recibido en un castillo, donde una indulgente abuela había reunido muchos nietos, niños y niñas, así como sus padres, y allí empieza para él una serena existencia, combinada con la alegría de los chiquillos, que le adoran: excursiones al bosque, meriendas, cacerías, partidas de pesca. Cadichon es el compañero inseparable e inteligente, que en todas las circunstancias sabe ser útil y providencial (incluso descubre a una banda de bandoleros ocultos en un subterráneo). Pero el astuto borriquito no tiene buen carácter: es algo impaciente, vengativo, le gusta hacer bromas pesadas a las personas con quienes no simpatiza; no siempre es un asno de buen corazón… hasta que, advirtiendo que está perdiendo el afecto de sus pequeños dueños y bajo la amenaza del molino, se arrepiente de sus picardías y con algunos actos de generosidad y bondad consigue el perdón y recobra la estimación de pequeños y mayores.
En este célebre relato la sonrosada pedagogía y el moralismo programático de la condesa de Ségur saben revestir formas graciosamente fantásticas; de ahí que estas Memorias sean consideradas, con justicia, como uno de los ejemplos más notables de la literatura infantil de todos los tiempos.
M. Zini

