Espumas Fluctuantes, Antonio de Castro Alves

Es la más importante colección de poesías del autor brasileño publicada en 1871. Romántico, de aquel romanticismo impetuoso y libertario que, tomando por símbolo el águila ameri­cana (el cóndor) se llamó a sí mismo es­cuela «condoreira», Castro Alves es poeta de sentimientos y pasiones ardientes, que se agrupan en torno a dos centros de ins­piración; un erotismo sensualmente tro­pical, y un fervor de lucha social puesta al servicio de una gran idea de su tiempo: la abolición de la esclavitud (v. Los escla­vos).

Las poesías de Espumas fluctuantes están inspiradas, sobre todo, por el ero­tismo, al que las dotes artísticas de Castro Alves purifica sin disminuir para nada su ardor. Por la amplitud del aliento, y el dominio de la expresión, las mejores de estas poesías igualan a su autor con los grandes poetas amorosos europeos de su época; léanse entre otras: «Buenas noches», «Dormida», «Dalila», «Los tres amores» (en la última de las cuales el poeta se siente y se revela como Tasso-Romeo-Don Juan, a un mismo tiempo). Estrechamente ligada con el tema del amor está en este volu­men, como ocurre a menudo con los poe­tas sensuales, el de la muerte, la cual, temida y sentida como fatalidad macabra (el poeta murió tuberculoso a los veinti­cuatro años) inspira a Castro Alves otro grupo de poesías, entre las cuales es nota­ble, por la intensidad del sentimiento, «Cuando yo muera».

El fervor humanita­rio, y el orgullo de hijo, de América, le inspiran otras poesías, en una de las cua­les, «El libro de América», un poderoso aliento épico envuelve la figura de Colón, representado como instrumento de Dios para el progreso humano. La inspiración personal predominante en este volumen, aunque no siempre refrenada por un vigi­lante sentido del arte, atestigua, en Castro Alves, un auténtico fondo lírico que no tenía necesidad del pasaporte de una gran idea social para hacer de él un verdadero poeta. La fusión feliz, en el conjunto de su obra, entre los sentimientos individuales y los colectivos, es la que sigue suscitan­do la atención de la crítica literaria en tor­no a su obra, y designa en él a uno de los poetas más queridos y leídos en el Bra­sil, además de uno de los más grandes y, en ciertos aspectos, sin duda alguna^ el más grande representante de la poesía brasileña.

G. C. Rossi