Ponce De León, Clemens Brentano

Comedia en cinco actos, de Clemens Brentano (1778-1842), escrita en 1801 para participar en el con­curso convocado por Goethe y Schiller en los Propileos (v.) para la mejor «comedia de intriga» de un joven autor alemán, inspirada en una «hilaridad genial y con libertad de espíritu».

La de Brentano, lo mismo que las de los demás concursantes, fue rechazada, pero, aun sin responder a los fines del concurso, la brillantez de los juegos de palabras y las agudas complica­ciones de la intriga le confieren cierta viveza y alegría juveniles. Ponce de León es un joven atrevido y afortunado en amores; podría hacer estragos si su corazón no estu­viese ya totalmente entregado al amor de Isidora, muchacha nunca vista, pero ardien­temente amada a través de un sueño y de una narración. Por esta quimera desdeña el amor de Valeria, que se muere por él.

Sar­miento, oficial que regresa, después de vein­te años, de Flandes, conservando el incóg­nito, sabe por las habladurías de la ciudad y por confidencias que le hacen los prota­gonistas, que Valeria ama a Ponce, éste a Isidora, y Purpurino, excelente joven con­fiado al padre de Valeria, pero cuyos orí­genes se ignoran, ama a Valeria. Una serie de amores infelices, que él, por medio de astucias y estratagemas, se propone llevar a buen fin. Realiza el milagro en una sola noche, con mascaradas y disfraces. Ponce y un amigo fingen ser peregrinos heridos, introduciéndose así en la villa de Isidora; Valeria, al corriente de la intriga, se viste de mora, para vigilar mejor a Ponce; pero al fin, con gracia y melancolía femeninas, deja a Ponce para Isidora y acepta la mano- del excelente y fiel Purpurino, para com­placer a su padre, después de una ingenua y deliciosa escena patética que termina con la conocida canción «A Sevilla, a Sevilla».

Por fin, Sarmiento, el «Deus ex machina», no sólo explica todos los trucos, sino que revela también su propia personalidad: es el padre de Isidora y de Purpurino. En la comedia, Ponce es el protagonista psicoló­gico, en representación del propio .Brentano, de su alma impulsiva, inquieta e inde­cisa; pero la protagonista dramática es Va­leria, la única que tiene propiamente senti­mientos humanos; ella es la verdadera alma de la comedia, que se manifiesta no sólo en el diálogo, sino también en graciosísimas canciones. Con su frescura de obra juvenil, la comedia se lee con agrado, pero el arre­glo que hizo Brentano en Viena en 1814, con el nuevo título Valeria, o la astuciapaterna [Valeria, oder Paterlist], en su nuevo aspecto realista burgués, la recargó tanto que en su estreno fracasó estruendo­samente.

G. F. Ajroldi