Plegaria del Bienaventurado Willie, Walter Scott

[Holy Willie’s Prayr]. Es, a juicio de Walter Scott, «la sátira más exquisita­mente severa y humorística escrita por Robert Burns» (1759-1796), el campesino, poeta lírico y satírico escocés. Se publicó en 1787.  La circunstancia fue la persecución de que había sido objeto el amigo de nues­tro autor, Gavin Hamilton, por parte de cierto William Fisher, uno de los «ancia­nos» de la parroquia de Mauchline, por haber hecho trabajar en su jardín, un do­mingo, a un mendigo.

La sátira reviste toda la sombría y tétrica concepción del calvinismo puritano, entonces dominante. «¡Oh Tú que moras en el Cielo/y como me­jor te place/por uno que elevas al Cielo envías diez al infierno,/todo para mayor gloria tuya,/no por bien ni por mal,/de los que son reos ante ti!» A esa divinidad terrible se dirige burlescamente el poeta, rogándole que lance sus maldiciones sobre el impío Gavin Hamilton: «¡Maldice sus negocios y sus muebles,/sus surcos y sus patatas!», y pide en cambio beneficios para quien le dirige la plegaria: «En cambio, Señor, bendíceme a mí y a los míos/con todas las bendiciones temporales y espiri­tuales,/de modo que resplandezca por ri­quezas y gracias/sobre los demás/y todo ello para mayor gloria tuya, Amén, Amén». Los dardos del poeta parece ser que tuvie­ron malas consecuencias.

En una sesión extraordinaria del Consejo de la Iglesia escocesa se adoptó una táctica defensivo- ofensiva contra la lengua larga de Burns, que estuvo a punto de tener graves conse­cuencias para el poeta, amenazado de pri­sión; todo ello en vísperas del día en que Edimburgo había de reconocer en él al ma­yor poeta de Escocia.

 G. Pioli