Los Provincianos Alemanes, August von Kotzebue

[Die deutschen Kleinstädter]. Comedia en cuatro actos de August von Kotzebue (1761-1819), estrenada en Weimar en 1803.

La come­dia es una fácil sátira contra la pequeña burguesía provinciana, engreída por mez­quinas vanidades locales. El argumento no puede ser más sencillo: Sabina, hija del burgomaestre, ha pasado una temporada en la capital del pequeño reino, en casa de una pariente, y ha frecuentado la corte, donde ha conocido al joven Olmers, con el que ha iniciado un idilio. Pero de vuelta a su casa se entera de que su familia ha dispuesto de ella de muy diferente manera, decidiendo casarla con el poco agraciado y ridículo Sperling. Olmers va a su en­cuentro y se le declara. La familia le rechaza unánimemente, porque su compor­tamiento con las notabilidades de la ciudad parece poco respetuoso, y por la falta de un título para un cargo oficial. Este es el punto sobre el que se ensaña la sátira.

La abuela Staar se siente orgullosa del título de su difunto esposo: es la señora del Subcabointendente de las audiencias, mien­tras que Olmers, a la manera francesa, se dirige a ella solamente con el apelativo de «Madame». De la misma manera procede con las primas, la superintendente de la pesca, la secretaria del tribunal municipal, logrando enemistarse con las damas y caba­lleros ilustres. Olmers no alcanzará el éxito hasta que se revele en todo su esplendor de Consejero Secretario, título ni siquiera soñado por la familia Staar. La sátira en sí está exagerada hasta lo grotesco, pero es brillante, y sobre todo apropiada al espíritu y gusto populares.

Algunas alusiones iróni­cas contra obras literarias muy superiores a esta comedia provocaron la indignación de Goethe, que, sin más, la hizo suprimir a la primera representación. De aquí sur­gió la encarnizada batalla entre ambos, tanto más dura porque la indiscutible habi­lidad de Kotzebue en lograr fáciles efectos, como en las cómicas escenas de Sabina entre sus dos pretendientes, le hicieron tan popular que se llegó a preferirle a Goethe y a Schiller, que intentaban elevar el nivel espiritual y educar el gusto.

G. F. Ajroldi

Cuando permanece en su esfera y no va más allá de sus fuerzas, Kotzebue hace, por lo regular, buenas obras. (Goethe)