Las Artimañas de Scapin, Moliere

[Les fourberies de Scapin]. Comedia en tres ac­tos, en prosa, de Moliere (Jean Baptiste Poquelin, 1622-1673), que fue estrenada en Pa­rís en 1671. Argante ha convenido con Géronte en conceder una hija suya por esposa al hijo de éste, Octave. Pero en ausencia de los dos viejos el joven se ha casado con Hyacinthe, joven pobre, hija de padres des­conocidos; Léandre, el hijo de Géronte, se ha enamorado de la gitana Zerbinette. Vuel­ven los viejos y Scapin, criado de Léandre, comienza su enredo en favor de ambos jó­venes. Le dice a Argante que Octave se ha casado para escapar a la muerte con que le habían amenazado los padres de la mu­chacha, y como el viejo quiere deshacer aquel matrimonio, les estafa doscientas «pistolas», que impondrán, según dice, si­lencio a los padres de la joven. Para sacarle dinero también a Géronte (los dos jóve­nes lo necesitan para sus amores) le hace creer que su hijo ha sido llevado a una ga­lera por un turco, que pide quinientos es­cudos por el rescate. Después de esto, hace víctima al viejo de otro enredo peor: le dice que el hermano de Hyacinthe le busca para matarle y vengar a su hermana, obli­gada a ceder su esposo a la hija de Gé­ronte, y le hace meterse en un saco para escapar de la furia de aquél.

Después le apalea, fingiendo que lo hace el energúmeno y que los palos caen, en parte, en las es­paldas de Scapin y en parte, por error, so­bre el saco. Géronte saca la cabeza y com­prende el engaño; Scapin huye. En tanto se descubre que Hyacinthe es la joven que Géronte había buscado y prometido a su amigo para su hijo. Zerbinette es la hija de Argante, al que se la robaron cuando era niña. En medio de la alegría de ambos ma­trimonios, los dos viejos, furiosos con Sca­pin, le perdonan. Es la más libre, desenfa­dada y arbitraria farsa de Moliére, que sobre los motivos del Formison de Terencio (v.) y otros tomados de la comedia im­provisada, ha creado un juego inagotable de invenciones bufonescas, en las picardías a cada paso renovadas de Scapin, antigua «máscara» italiana que el autor francés re­sucita y cuyo tipo fija definitivamente, personificándole en la escena. El saco de Scapin, les pareció a Boileau y a otros una claudicación del autor de El Misántro­po (v.); nosotros vemos en ello una mues­tra de la alegre fantasía del cómico «del arte», sostenida por la forma literaria y por su conocimiento profundo del alma humana.

V. Lugli