Comedia de Pedro Muñoz Seca (1881-1936) y Pedro Pérez Fernández (nacido en 1885). Muñoz Seca hizo reír al público en su primera época de escritor teatral sin más preocupación, que la de divertirle con sus chistes, a veces de sal gruesa, llegando a ser el principal autor de lo que se llamó «astracanada».
Después, la realidad política española le llevó a una nueva modalidad, de tono social y satírico, con cierto matiz melodramático. La Plasmatoria pertenece a esta segunda etapa de su carrera. Es una farsa cómica en tres actos, que se estrenó en Madrid en 1935. Un matrimonio muy raro, Efigenia y Rigomano, reúnen en su casa solariega a unos parientes. El marido, aficionado al espiritismo, con la ayuda de su criado, gracias al fortuito encuentro con un celebérrimo personaje astral, Adrión Lavan, logra ver una realización (una plasmación) de sus aficiones; y el cuerpo de Don Juan Tenorio, antepasado de la familia, se plasma ante sus atónitos descendientes.
Se suceden los trucos, la farsa rueda como un tiovivo de jaraneros colorines, y sus autores aprovechan las ocasiones —creadas por ellos mismos — para meterse con las leyes de la República. Entretenida, basta, sin ninguno de los legítimos valores teatrales, salvo la «carpintería», que era lo mejor de estos autores.
C. Conde

