Planto por la Muerte de Blacatz, Sordel de Goito

Con este título suele conocerse la composición más famosa (v. Poesías) del trovador mantuano Sordel de Goito, para los italianos Sordello (n. hacia 1200-m. des­pués de 1269). Es un «sirventés» de cinco estrofas monorrimas de ocho dodecasílabos cada una, con dos «tornadas», compuesto en­tre 1236 y 1237 en provenzal.

Ha muerto Blacatz, el gentil y rico protector de los tro­vadores, y trovador él mismo; Sordel quiere llorar el fin de su señor y buen amigo, lamentando así una sensible pérdida, ya que con su muerte han desaparecido todas las nobles cualidades. No se le ocurre nada mejor que ofrecer el corazón del muerto como alimento a los barones que carecen de él; así adquirirán valor y audacia. Co­men este alimento el emperador de Roma (esto es, el emperador alemán), el rey de Francia, el rey de Inglaterra, el rey de Cas­tilla, el rey de Aragón, el de Navarra, el conde de Tolosa y el de Provenza.

Vio­lento e implacable, Sordel los fustiga con un sentimiento más de misión que de desa­fío, y como puesto al abrigo de un amor de mujer: Bel Restaur (y bajo este nombre cortesano de pura invención se esconde tal vez el verdadero de una Guida de Rodez). El poeta concluye: «Bel Restaur, con tal que pueda encontrar gracia cerca de vos, ya no me preocupo de quien no me quiere por amigo». La invención de comerse el corazón es muy antigua, seguramente de origen asiático; después de Sordel son nu­merosísimos los textos que la repiten.

Pero en el trovador mantuano el motivo es agudo, mordaz y sarcástico; renueva los esquemas tradicionales del elogio, pero hace indirecto el elogio del muerto, pues de Blacatz no se da en el canto más que el nombre: por eso agradó el «sirventés» a sus contemporáneos y fue imitado dos veces. Quizá en este plan­to reside la razón principal de que el alma desdeñosa y solitaria de Sordel fuese tan celebrada en el «Purgatorio» (v. Divina Comedia).

F. Antonicelli