Si el Sol no volviese, Charles-Ferdinand Ramuz

[Si le soleil ne revenait pas]. Novela del escritor suizo Charles-Ferdinand Ramuz (1878-1947), pu­blicada en 1937. Toda una aldea alpina, situada en la gélida vertiente de altas mon­tañas, en que el sol no aparece en todo el invierno, cae bajo la sugestión del medicas­tro Anzévi, el cual, sacando cálculos de una profecía escrita en un libro antiguo, asegura que el sol no volverá jamás. La te­merosa duda se apodera del corazón de to­dos, lo envuelve en sombras, sacude sus íntimas fibras.

La fuerza de esta narración no reside únicamente en la mítica gran­diosidad de esta concepción natural — el sol que se pone, la tierra que se descolora, la noche y el frío que avanzan con su ame­naza de muerte—, sino por la repercusión tan humana, interior y profunda, que aque­lla predicción despierta en la aldea. Y aquel mundo humilde, pintado a lo vivo, con sus particulares caracteres, adquiere, bajo el peso de la amenaza que gravita sobre él, nuevo relieve plástico, lírico y humano. El sol va no volverá, la vida se extinguirá con él; hay quien acepta esta sombría visión, y quien no la acepta; quien reacciona ante ella, y quien no reacciona; hay pesimistas y optimistas: los hombres que niegan y los que esperan; los desengañados, para los cuales la vida no tiene ya ningún valor, y los jóvenes, los audaces y confiados para quienes tiene un valor grandísimo.

El juego de estas dos fuerzas contrarias determina la intriga dramática de la novela, y sus prodigiosos afectos de claroscuro y de luz. Porque al fin la luz triunfa; la juventud — personificada en la deliciosa figura de Isabel y de sus jóvenes amigas — va al en­cuentro del sol, lo precede (y su risa es como el canto del mirlo antes del cambio del tiempo), y mientras disparos de fusiles y sones de cuernos saludan al astro que resurge, Anzévi muere. Jocunda apoteosis de las fuerzas vivas de la existencia y de su perenne juventud, que triunfan, en esta novela, del naturalismo trágico de Ramuz en una luminosa afirmación de vida.

V. Lupo

¿Qué hallamos en Ramuz, sino solitarios, cuyos actos más sorprendentes se dirigen no hacia sus semejantes, sino hacia lo des­conocido, determinados por acontecimientos cósmicos: epidemias, apariciones sobrenatu­rales, fin del mundo, destrucción de un país, reversibilidad mística? Cada cual obra en función de este drama separado de los su­yos por algún acontecimiento grandioso. En cuanto a los personajes de Ramuz, hallan dificultad en expresarse con palabras. Ra­muz es tenido por un realista, que describe con exactitud las costumbres de su cantón y de un cantón vecino, pero esto es tam­bién una ilusión, y extraña verla comparti­da hasta por los suizos. (E. Jaloux)