La Escocesa, François-Marie Arouet (Voltaire)

[L’Ecossaise]. Comedia representada por vez primera el 26 de julio de 1760 como obra de M. Hume — pastor de la iglesia de Edimburgo» y «pariente y amigo del célebre filósofo» —, y traducida por un tal Jéróme Carré.

Pro­tagonista de la comedia es Lindane, última heredera de una gran familia arruinada por el odio implacable de la familia ene­miga de los Murray. Lindane vive en un hotelucho londinense, soportando con ejem­plar dignidad la más negra de las miserias. Sin embargo, y pasando por alto los obs­táculos que trata de interponer cierta lady Alton, antigua novia suya, el joven lord Murray ama a Lindane y obtiene la gracia para el padre de ella, desterrado a causa de una injusta condena a muerte. Así las dos familias a las que separó el odio vuel­ven a unirse por el amor, y todos los su­frimientos de la pobre Lindane y de su padre se resuelven felizmente, como re­quiere un género en el que la sonrisa debe resplandecer al final entre lágrimas, en una boda por amor.También son intere­santes algunas figuras menores como el hotelero, el generoso mercader Freeport y, especialmente, el periodista Frélon, en el que Voltaire quiso satirizar al anciano jesuita Fréron, violento enemigo de las «lu­ces» y los «filósofos». Entre las obras tea­trales de Voltaire, donde brilla su ingenio, La Escocesa sin ser profunda, resulta agra­dable y está bien construida aunque ca­rezca de emoción poética. Sin duda, supera a Nanina, o el prejuicio vencido [Nanine, ou le prejugé vaincu], del mismo autor, estrenada en 1749, obra que también puede adscribirse a la comedia «lacrimosa» tan cara a las tendencias sentimentales de la segunda mitad del siglo XVIII.

E. Cione