[Sirmgedichte]. Fueron escritos entre 1753 y 1771. Hasta qué punto apreciaba Gotthold Ephraim Lessing (1729-1781) este género literario nos lo demuestra el hecho de que en 1759 publicó los Tres mil epigramas alemanes (v.) de Logau con un prólogo en que los aprecia en su justo valor, y en 1771 un ensayo titulado: Varias notas acerca del epigrama y algunos de los más excelentes epigramistas, en el cual incluyó el epigrama en la terminología entonces al uso.
El epigrama según tales reglas consta de dos partes: la expectativa y la conclusión; si una de estas partes predomina sobre la otra, la breve poesía, que se propone ser epigramática, no es más que moral, o bien una sucinta exposición de un hecho, por lo que la intención didáctica desaparece. Además debe tener carácter lapidario en su unidad, o sea poder ser comprendido de una sola ojeada, ya que precisamente en sus orígenes es indudable que revestían un carácter específicamente didáctico. Es menester no perder de vista este origen monumental y hacer que se ofrezca en cada línea suya, como dice también Wernicke, un motivo de meditación.
El epigrama puede tener también intención satírica y es tanto más apreciado cuanto más inesperada es la conclusión que se sigue de la expectativa. Los epigramas de Lessing son, en su mayor parte, de esta especie; sin embargo, para la literatura alemana, es más importante la revaloración de Logau y de los clásicos, que su producción original, si bien ésta, no carece de finísima gracia y, tomada en conjunto, ofrece un cuadro vivo de la sociedad del setecientos.
G. F. Ajroldi

