En Amor no Hay Que Correr de Prisa, Giovan Battista Fagiuoli

[Non bisogna in amor correre in furia]. Comedia de publicada en 1734.

Oratio ama a Florinda, hija del doctor Bartolo, y Lelio ama a Isabella, hija de Pancracio; sin embargo, por un malentendido, uno y otro ceden a los celos y deciden abandonarlas, mientras los dos ancianos padres se ponen de acuerdo para cederse recíproca­mente sus hijas. Las dos muchachas, mo­lestas, consienten para vengarse de sus ena­morados. Sin embargo, pronto hacen las paces, y Florinda e Isabella, para liberarse de sus maduros pretendientes, de­claran que se casarán con ellos solamente si prometen que, después, les concederán la más completa independencia, sin que por ello sientan celos. Ante tales condiciones, con frecuencia solicitando favores y mer­cedes, pero sin que en ningún instante pue­da adivinarse en él desmesura en sus am­biciones económicas o de gloria.

Mucho más interesantes que las poesías son las comedias. La honestidad defendida de Elisa Dido, reina y fundadora de Cartago es una obra de tema antiguo y escenas alegóricas, tratada con gran delicadeza y dignidad, si bien cediendo paso a lo novelesco en la con­cepción de la trama, según la moda del si­glo XVII, a la que el autor no siempre supo escapar. Los triunfos de San Miguel, ver­dadera trilogía en miniatura en la que cada jornada tiene completa independencia, es una muestra clara de la afición de Cubillo por lo minúsculo; le faltó al «enano de las musas» vigor suficiente para mantener el interés a lo largo de los tres actos, pero la maestría con que está realizado el pri­mero, en que se relata la caída de los án­geles, el pecado original y la muerte y fu­nerales de Abel, es suficiente para hacer de esta obra una de las más interesantes en el género religioso, directamente emparentada con los autos de Calderón.

El Rayo de An­dalucía y Genízaro de España, comedia en dos partes, trata de la muerte de Ruy Velázquez, pero en forma muy libre y sin seguir los romances tradicionales. En Los desagravios de Cristo se mezclan temas cristianos y romanos en la descripción de la ruina de Jerusalén por Tito y Vespasia- no. La influencia de Lope de Vega, que ya se adivina en El Rayo de Andalucía, es asi­mismo manifiesta en La Tragedia del duque de Verganza, en la que se desarrolla un tema análogo al de duque de Viseo del Fénix de los Ingenios. Las muñecas de Marcela es quizá la más delicada de todas. En ella se describe cómo Marcela descu­bre el primer amor, cuando todavía guar­da junto a sí las muñecas que alegraron su niñez; el efecto escénico de los juguetes de la niña colocados en primer plano, como verdaderos personajes de la obra con quie­nes dialogan los protagonistas, imprime un jugoso sabor de ingenua sensibilidad a la acción.

El tema de los dos hermanos tra­tado en El Señor de noches buenas da ocasión a Cubillo de aprovechar felices si­tuaciones de las que supo sacar gran par­tido: tal es el caso del personaje que ex­presa maravillosos pensamientos a su dama por la noche y al amanecer parece comple­tamente estúpido; en él quiso ver Cotarelo un antecedente del Cyrano. El invisible príncipe del baúl, parodia de la anterior, y El amor como ha de ser, quedan por de­bajo en calidad respecto a las anteriores, sin que por ello desmerezcan de este autor por demás interesante en la construcción de estas «primorosas miniaturas».

A. Pacheco