El Escondido y la Tapada, don Pedro Calderón de la Barca y Henao

Comedia de enredo en tres jornadas del autor español (1600-1681).

Don César, acom­pañado de su criado Mosquito, regresa se­cretamente a Madrid, de donde tuvo que huir tiempo antes por haber dado muer­te a un caballero hermano de Lisarda, una de las damas que cortejaba. Ahora vuelve porque otra dama, Celia, que está enamorada de él y por quien él mató a don Alonso, el hermano de Lisarda, le ha ofre­cido asilo y refugio en su casa. La inten­ción de don César es servirse de Celia para cortejar a Lisarda. Mientras espera que oscurezca en las afueras de Madrid para poder entrar en la ciudad, el coche de Li­sarda se vuelca y don César y su criado tienen que socorrerla. Ella le pide que le muestre quién es, pero al reconocer que es el asesino de su hermano, se marcha airada, no sin darle palabra de no descubrirle. Pero también sabe don César que está en Madrid don Juan de Silva, primo y enamorado de Lisarda, quien junto con don Félix, hermano de Celia, que ha re­gresado de la guerra al saber la pendencia habida por culpa de su hermana, se dis­pone a buscarle.

Celia esconde a don César en su casa* en el interior de una escalera secreta que ni aun su hermano conoce. Pero he aquí que don Félix y don Juan han agredido a un caballero creyendo que era don César, y han sido reconocidos. Ahora tiene que huir y lleva a su hermana consigo, tras haber desalo­jado la casa y haberla cerrado. Don César y Mosquito quedan encerrados en ella (Jornada I). Pero la casa que han aban­donado Celia y su hermano la alquila don Diego, padre de Lisarda, para vivir allí con ella y con don Juan, con quien ha concertado la boda de su hija. Todo ello da lugar a un juego de escenas muy mo­vidas y divertidas, en las que aparecen y desaparecen los escondidos en la escalera, cuya puerta secreta da precisamente a la habitación de Lisarda, de la cual quitan los alimentos y los vestidos de mujer para poder salir disfrazados de la casa. A su antigua casa vuelve Celia, sin darse a co­nocer, y pide protección a don Diego.

Lle­ga también su hermano a pedir ayuda para recobrar a su hermana que cree se ha ido con don César. Mosquito ha conseguido salir de la casa, pero cuando don César lo intenta topa con don Juan, tiene lugar una riña y don César apaga la luz (Jor­nada II). Don Juan y Lisarda se acusan mutuamente de celos: él ha visto en la habitación de ella a un hombre escondido (don César) y ella en la de él a una mu­jer tapada (Celia). Por fin Celia se da a conocer a don Juan y le empeña la pala­bra de protegerla y salvarla de su herma­no. También don César aparece y se da a conocer, pudiéndose salvar mediante la palabra empeñada de don Diego. Celia y don César están casados, con lo que con­cluye la obra. Por su forma; contenido y situaciones, pertenece al género de las comedias de enredo en las que Calderón fue tan hábil (v. Mañanas de abril y mayo, Los empeños de un acaso y Casa con dos puertas mala es de guardar).