El diablo está en cantillana, Luis Vélez de Guevara

«Comedia famosa» en tres jornadas y en verso, publicada en la Parte dieciséis de comedias nuevas y escogidas de los mejores ingenios de España (Madrid, 1622).

La acción se nos muestra como un contrapunto del mundo caballeresco de los protagonistas y del mundo apicarado de los lacayos. Casi todas las situaciones dramáti­cas creadas en torno a los primeros tienen su réplica caricaturesca en el mundo de los segundos. El rey don Pedro el Cruel se ha enamorado de doña Esperanza, dama de su privado don Lope Sotelo, a quien obliga a renunciar al amor de ella, en su favor, bajo pena de muerte. Doña Esperanza escribe al rey rechazándole y don Lope es deste­rrado a Archidona.

La dama increpa al rey, presagiándole una muerte violenta, y hace su aparición, en la localidad, la sombra de un fantasma. El rey insiste junto a la dama, a la que don Lope aconseja que contem­porice. El padre y el hermano de doña Esperanza solicitan al rey el permiso para celebrar las bodas de los dos enamorados. Don Pedro no lo concede y, en una escena con doña Esperanza, aparece el fantasma. Se desencadena, en el alma del monarca, una lucha entre la superstición, el temor y la reacción de su valor. Pero, al dejar caer el fantasma sus vestiduras y aparecer don Lope, arremete contra él.

Don Lope se de­clara vencido, descubre su personalidad y el rey perdona y concede mercedes. La come­dia, de calidades cómicas, gira en torno a la burla de un motivo supersticioso de carác­ter popular, las apariciones, y al tema de los amores del rey don Pedro, tan frecuente en el teatro español del Siglo de Oro. Pare­ce ser que Vélez de Guevara se inspiró, para el esquema inicial de su obra, en una tra­dición oral recogida por Correas.

La lu­cha amorosa vasallo-rey, tan usual en el teatro español de la época, adquiere aquí un carácter apicarado, de reflejos populares. El personaje de doña Esperanza está dibujado con habilidad, no así los personajes mascu­linos. En realidad, la obra centra su in­terés en la figura del gracioso, el cual ha sido concebido dentro de la línea tipológica señalada por Lope de Vega.