El Caballero por Transacción, Giovanni Giraud

[Il Galantuomo per transazione]. Comedia en cinco actos de Giovanni Giraud (1776- 1834), escrita en 1833 y representada en 1841, tal vez la mejor de este comediógrafo. En un prólogo entre el traductor y dos cómi­cos se apela a la benignidad del público, y empieza después la acción. La joven viuda Elisa cortejada por el conde de Lunerwill y por Monsieur Tirot se decide por el pri­mero. En consecuencia Giusto Pencóla (v.) su padre, nombrado árbitro de una disputa entre Lunerwill y Tirot da la razón al fu­turo esposo de su hija, esforzándose, sin em­bargo, en demostrar que juzga según jus­ticia, y toda la comedia está fundada en los diversos procedimientos con que Giusto con­sigue siempre obrar en provecho propio, procurando convencerse a sí mismo y a los demás de que obra justamente. Apenas sospecha Giusto que el Conde, enterado del precedente matrimonio de Elisa, quiere retirarse, acoge la petición de Tirot y cam­biando su fallo anterior, le da la razón, pero mientras tanto el conde se ha casado con Elisa, y mientras Giusto, muy perplejo, discute sobre el hecho consumado, llega Tirot para darle las gracias por haberle concedido la victoria en la lid.

En medio de estas apreturas, Giusto parece entrar en una crisis de conciencia; ¿qué es en reali­dad, un caballero o un bribón? Las dos cosas, contesta el Conde: sois un bribón circunspecto y un caballero por transacción. Inspirada en los temas de Goldoni y de Moliere, esta comedia figura entre las más felices del teatro italiano del siglo XIX. Se observa en Giusto una buena fe que podría haberle hecho más humano y completo que el Tartufo (v.) de Moliere y lo aproxima a ciertos personajes de Goldoni. Pero muy por encima de este pequeño drama de un hombre está la destreza del personaje, el cual es perfectamente sabedor de todo lo que el hombre por él representado ignora, y se sirve de ello para obtener efectos có­micos. Como todos los personajes de Giraud, Giusto sabe, en el momento oportuno, gui­ñar el ojo al público y reírse con él de sí mismo. E. Augier se inspiró tal vez en este personaje para su Un homme de bien (1845).

U. Déttore