El Arbitraje, Menandro

Han llegado hasta nosotros 700 versos. El título proviene de un pleito entre dos esclavos, Daos y Sirisco. Daos confía a Sirisco un niño abandonado, guardándose para sí las joyas que éste llevaba encima; Sirisco las reclama, y los dos se someten al juicio del honrado Esmícrines. Este, dado que las joyas son del niño, decide que correspon­den a Sirisco. Mientras, la hija de Esmícrines, Pánfila, ha sido repudiada por su esposo Carisio después de ha­ber dado a luz ocultamente un niño de padre desconoci­do. Pero Onésimo, esclavo de Carisio, reconoce entre las joyas un anillo extraviado por su amo en la fiesta de Taurópolis, durante la cual había violado a una muchacha desconocida. Cuando el flautista Habrótono reconoce en Pánfila a la muchacha violada, Carisio es presa de re­mordimientos. Aquí se interrumpen los fragmentos.