Contigo, Pan y Cebolla, Manuel Eduardo Gorostiza

Comedia del escritor mexicano Manuel Eduardo Gorostiza (1789-1851), en cuatro actos y en prosa. Don Eduardo de Contreras solicita de don Pedro de Lara la mano de su hija Matilde, la cual, muchacha voluble si las hay, declara que está dispuesta a encerrarse en un claustro si no le dan por esposo a su pretendiente; pero al saber que éste será rico un día, como heredero de un opulento tío, y resuelta a no casarse sino a su gusto y con quien no tenga nada, rechaza a don Eduardo. Recurre entonces el enamorado a un ardid, que consiste en solicitar de su presunto suegro que le reciba del peor modo posible, murmure de él en su ausencia, se burle de su familia, le calumnie y se nie­gue resueltamente a concederle la mano de la muchacha, si ella se aviniese un día a ser su esposa. Matilde, al saber de labios de su antiguo prometido la resolución que ha tomado de que los separe en adelante el océano o la eternidad, se conmueve, y al saber que el tío de aquél lo ha deshere­dado por no haber accedido a tomar por esposa a la mujer que el ricachón le des­tinaba, accede a otorgarle su mano. Persuádela el novio a que huya en su com­pañía, y ella acepta, no sin protesta de Bruno, prototipo de criado antiguo y de confianza, a quien amenaza con envenenarse si no le permite cumplir su capricho.

Ya casados los jóvenes, comienzan a aparecer los sinsabores originados por la pobreza: imposibilidad de pagar al casero, de tener una lavandera, de poseer libros, piano, etc., y verse obligada a hacer tareas enojosas, como barrer y hacer la cama. Cuando la muchacha se encuentra ya sola y aburrida, pues su marido se ha lanzado a la calle en busca de trabajo, aparece Bruno, y tras él don Pedro, quien persuade a la mucha­cha a abandonar tanta miseria. Sobreviene entonces don Eduardo, quien en vista de lo que sucede, recuerda a su cónyuge sus deseos de «pan y cebolla», de vida recogida y de pobreza. Por fin ambos acceden a trasladarse a casa del anciano, y la pieza ter­mina con palabras irónicas de don Eduardo alusivas a Matilde, «que sólo por vivir con su padre y por disfrutar a su lado de las ruines comodidades de la vida, sacrifica, mag­nánima, todos los placeres de la indigencia, que por más que digan aquellos que los han conocido sin buscarlos… ni merecerlos… tienen, con todo, mucho mérito a los ojos de… las jóvenes de diecisiete años que leen novelas». Figura esta comedia en el tomo I de las Obras completas de Gorostiza, incluidas por Agüeros en su Biblioteca de Autores Mexicanos (México, 1899).

A. Millares Carlo