Romanzas de Tosti

En Italia, por «ro­manza» se entiende, según la acepción po­pular, cualquier aria, aunque sea de teatro, destinada a un solo cantante. Pero con más propiedad, la «romanza» es una com­posición para canto y piano, de carácter pa­tético y sentimental. Deriva del francés «romance», distinguiéndose de la «chanson» y de la «ariette» por una mayor efusión lírica y por una forma más severa.

Ha sido definida por Rousseau (Diccionario de mú­sica, v.) como «una melodía dulce, natural, campestre y que produce su efecto por sí misma, independientemente del modo de cantarla». En Francia se denominaron más tarde Mélodies (Gounod, Bizet, Massenet, Fauré, etc.). En Italia hubo ejemplos típi­cos de «Romanza de cámara», que en los primeros tiempos se llamaron Canciones, con Caccini, Gagliano, Cesti, Vitali, Bononcini, Stradella, Scarlatti, A. Lotti. En el siglo XIX, en tanto que en Alemania flo­recía el «lied», la «romanza de cámara», aun con los grandes autores de óperas como Rossini, Bellini, Donizetti y Verdi, no lle­gó a grandes alturas artísticas porque la fácil melodía era indiferente a la natu­raleza y a la cualidad del texto poético. Entre 1850 y 1880, en la superabundancia de autores de romanzas, como Campana, Palloni, Luzzi, Mariani, Mililotti, que escri­bían sólo pedestres superficialidades, aun entre los menos vulgares, como Gordigiani, Denza y Rotoli y otros, Francesco Paolo Tosti (1846-1916) se destaca por su mayor distinción señoril y por una forma más original.

Sin duda que el contenido musical y ético se mantenía al nivel de la común sensibilidad pequeño burguesa limitándose a cantar al amor, no en sus más profundas y humanas manifestaciones, sino en sus estereotipadas actitudes lánguidas a base de labios coralinos, de rubios o negros ca­bellos,. de ojos de hada, de maga o de mu­ñeca, y con un fondo naturalista artificioso en el que se dirige a «la luna, que brilla sobre las ondas» o al «céfiro que alienta sobre el mar». Musicalmente, sin embargo, Tosti, inspirándose también en. la melodía popular abrucesa, y guiándose por su buen gusto natural, aun sobre textos de valor poético nulo, compuso melodías fáciles pero no primadas de distinción, con cadencias de cierta originalidad, armonizando menos llanamente y buscando también como acompañamiento algunas figuras un poco dife­rentes de las de la «guitarra», tales como aquella manera, típicamente suya, de la que luego se abusó demasiado, y que con­sistía en el movimiento de tresillos con­trapuesto al binario del canto (como en «Dopo», en «Ideal», en «Primavera», etc.).

Por su espontánea y alegre efusión canora recordamos las dos romanzas populares «Vola o Serenata» y «A Marechiaro», esta última sobre una poesía de Salvatore de Giacomo. En el último período, cuando Tosti trabajó sobre textos de mayor consistencia poética, pudo alcanzar una persona­lidad más destacada, como en las Pagine d’album del pseudo-heiniano Stecchetti, y una mayor elegancia formal, como en el ciclo de canciones La filie de O Taiti sobre texto de Victor Hugo, y en aquellas de clara influencia francesa, como las Altre pagine d’album, a las que corresponde la pequeña, pero en su género deliciosa, página «Tout passe».

A. Damerini