Poema alemán compuesto en torno al 1187, o sea después de la caída de Jerusalén en manos de Saladino, de autor desconocido, tal vez un eclesiástico, y perteneciente a la serie de los «poemas de juglares» (poemas de «spielmann»), que fueron compuestos por eclesiásticos o caballeros y que, por estar destinados a la recitación de juglares, eran algo groseros y exagerados.
En el Orendel los versos de cuatro pies no tienen medida rígidamente alternada ni rima pura. Al igual que en otros poemas del género, como Oswald, Rey Rogério (v.), Salman y Morolf (v.), hay también en el Orendel el tema principal de una expedición a Tierra Santa que da ocasión a numerosas aventuras de viaje.
El rey Orendel (v.) naufraga con su nave y se pone al servicio del pescador Ises. Con su trabajo logra procurarse una «túnica gris», por lo que desde entonces es designado también con el nombre de «túnica gris». Este vestido está formado con el manto inconsútil de Cristo y, pasando por peligrosas vicisitudes, debe ser llevado a Tréveris.
Orendel halla tiempo también para enamorar a la bella Bride que, según las repeticiones habituales en esta épica, es varias veces raptada y liberada. Al fin Orendel llega a ser rey de Jerusalén; su mujer Bride entiende de guerra y de armas y ayuda a su esposo devotamente. Cuando todos los peligros han sido superados, Dios manda llevar por un ángel a los dos cónyuges la orden de observar castidad.
Entonces Orendel y Bride, resignados, siguen la voluntad de Dios consagrándose a la vida religiosa. Junto al relato de las aventuras de estos dos devotos héroes, ornada de toda suerte de milagros (María y los Arcángeles intervienen siempre en la acción con su ayuda), se muestra claramente en el Orendel el intento religioso de restablecer el crédito de las reliquias de Tréveris en competencia con las de Estrasburgo y Maguncia. Con el gigante nórdico Aurvandill nuestro héroe sólo tiene en común el nombre.
M. Pensa

