Wên Hsüan, Hsiao T’ung

[Florilegio de la literatura]. Célebre antología de la literatura china, compilada en 530 por Hsiao T’ung (501- 531 d. de C.), hijo del emperador Wu, el fundador de la dinastía Liang (502-557). Hsiao T’ung fue igualmente conocido, des­pués de su muerte, con el nombre de Kao Ming, de donde el título de Kao Ming Wên Hsüan [Antología literaria de Kao Ming] con que también nos ha llegado la obra.

En el curso de los primeros siglos de la era cristiana hubo tal abundancia de produc­ciones literarias, que se impuso la necesi­dad de efectuar una selección, a fin de que fueran salvados del olvido, los escritores que lo merecieran. Hsiao T’ung fue el pri­mero en comprender la necesidad de esta tarea y su florilegio tiene tanta más impor­tancia por cuanto que es el modelo de las demás obras de este tipo que hasta hoy se han ido componiendo. El Wên Hsüan contiene un gran número de obras com­pletas y de extractos y se divide en treinta libros; cada uno de estos libros lleva un título relacionado con el género de obras que contiene: elegías, poemas, ensayos literarios, memorias, letras, inscripciones, ora­ciones fúnebres, epitafios, prefacios, dis­cursos… El autor mismo revela en el pró­logo qué criterio le guía en la selección de las obras; excluye los libros de Confucio y otros ensayos pertenecientes a la Antigüedad, porque encierran las reglas de la vida del país, que no podrían ser expuestas fragmentariamente.

Se deben con­servar en colecciones especiales; excluye igualmente las obras históricas, porque se prestarían mal a una selección, lo cual reduciría el interés del estricto plan lite­rario. Las composiciones en prosa ritmada, llamadas «fu», suman un total de 58; las poesías alcanzan la cifra de 270, mientras que las composiciones en prosa dan un total de 153; se encuentran, además, algunas cuyo carácter es indeciso. Entre los «fu», los más» dignos de aprecio son el Chang mên fu (v.) de Ssû – ma Hsiang-ju, el Hsi Tou fu (El «fu» de la Capital occidental, es decir Tchang-an, actualmente Si-an) de Pan Ku (muerto en 92 d. de C.), en el que el autor describe la magnificencia de esta ciudad, que fue la capital de China du­rante la dinastía precedente a los Han (202 antes de C.-8 d. de C.), y el Tnng Tu fu (El fu de la Capital oriental, es decir, Lo- yang), en el que Pan Ku canta la belleza de la capital de su tiempo. Los poemas más notables son los de Ts’ao Tchih (192- 232 d. de C.) y el Li sao (v.) de K’iu Yuan; respecto a la prosa se impone citar en lugar de preferencia a Tchu Ko-liang (181- 234) y a Ssû – ma Ch’ien (145-86 a. de C.).

El número de las imitaciones y de las edi­ciones prueba sobradamente que esta anto­logía ejerció una influencia decisiva en la historia de la literatura. Éste fue el mo­delo sobre el que se inspiraron, con vene­ración, generaciones enteras de estudian­tes Cuinos y japoneses (pues el Wên Hsüan fue llevado al Japón junto con las primeras obras chinas), principalmente en el transcurso de las épocas Nara (710-794) y Heian (794-1186).