Veranillo de San Martín, Adalbert Stifter

[Nachsommer]. Novela de Adalbert Stifter (1805- 1868), publicada en 1857, que, acogida como una especie de Wilhelm Meister (v.) aus­tríaco, dio a conocer el nombre del autor más allá de las fronteras de Austria. Pero, mientras Wilhelm Meister (v.) se mueve en un mundo inquieto, lleno de infinitas ten­taciones y no puede evitar los errores de la vida, la educación del protagonista de Nachsommer actúa de modo bien definido y se dispone a hallar la libertad interior aceptando las profundas leyes que regulan la existencia.

La novela está escrita en pri­mera persona: se asiste a la formación espi­ritual del joven protagonista desde el inicio de su vida hasta la culminación, sin llegar nunca a conocer su nombre. De niño creció en una modesta y trabajadora familia pa­triarcal, en un ambiente sobrio y austero, entre el afecto y el aliento de sus padres, las lecturas y las conversaciones que cada noche se desarrollaban después de la acos­tumbrada cena con los criados. Llegado a la adolescencia, el joven es iniciado en las diversas ramas de la cultura para que pueda escoger con conocimiento y plena libertad su profesión. Después de años de estudio que le tienen ausente de la casa paterna, tras peregrinaciones por su patria y largas permanencias en las montañas, sumido en profundas meditaciones, se dedica a las ciencias naturales. Pero la íntima comunión con la naturaleza le lleva hacia el dibujo y la pintura, mientras la necesidad de co­municar a sus familiares sus emociones desarrolla en él la aptitud literaria. En una de sus peregrinaciones, para guarecerse de un temporal, entra en una maravillosa casa con los muros recubiertos de rosas, rodeada de un magnífico jardín.

Invitado por el extraño propietario, permanece allí durante algunas semanas y, fascinado por la amplia cultura del anfitrión, experto coleccionista de objetos de arte, vuelve luego cada año, encontrando a menudo a una encantadora señora anciana, Matilde, con su hija Na­talia. El amor surge entre ambos jóvenes, y cuando Matilde da su consentimiento a las bodas, el anfitrión revela su nombre y su historia. Gustavo Risach, nacido de aldeanos pobres, había perdido muy pronto a su pa­dre y había continuado por sí solo sus es­tudios, dando lecciones para ganarse la vida. Al salir de la universidad había sido preceptor en la rica familia de la hermosísima Matilde, y entre ambos surgió pronto una violenta pasión. Obligado por los pa­dres de la muchacha a renunciar a ella, al menos hasta que alcanzase una situación digna, entró al servicio del Estado, alcan­zando en poco tiempo los cargos más eleva­dos y haciéndose amigo y consejero del emperador. Pero no había tenido valor para volver junto a su amada, a quien había dejado irritadísima.

Terminada la guerra napoleónica, se retiró al campo, donde se casó sin amor, quedando muy pronto viudo. Después de muchos años había llegado in­esperadamente Matilde, también viuda, con sus hijos Gustavo y Natalia. No había de­jado nunca de amar a Risach, y ahora le había llevado su hijo para que lo guar­dase consigo y lo educase. Desde entonces, cada año Matilde volvía a su lado: así, des­pués del ardor estival de su pasión, disfrutan cautamente del tibio calor de su amistad, que se reanimará ahora con el amor de , ambos jóvenes. Después de un breve entu­siasmo a su aparición, el Veranillo de San Martín quedó olvidado por mucho tiempo. El primero que rehabilitó la novela fue Nietzsche, que consideró admirable su prosa, y digna de ser comparada con la de Goethe.

Pero transcurrieron decenios antes de que las palabras de Nietzsche hallasen plena resonancia. Sólo después de 1920, bajo la influencia de H. von Hofmannsthal, de E. Bertram y de otros escritores nuevos de gusto delicado, ha ido creciendo más cada vez el interés por la obra de Stifter y por su ideal de una perfecta armonía espiritual que se alcanza a través de la sencillez de vida, la limpidez de corazón, la adhesión a la naturaleza y a las tradiciones afectivas.

O. S. Resnevich