Un Plácido Rincón del Jura, Giovanni Ruffini

[A Quiet Nook, in the Jura]. Novela del italiano Giovanni Ruffini (1807-1881), pu­blicada en inglés en 1867. En esta breve obra, del más sencillo e ingenuo colorido romántico, Ruffini imagina haber encontra­do, en un viaje estival a Suiza, un delicioso pueblo de reposo y de refugio, Schranksteinbad, donde hay un establecimiento ter­mal, muy poco frecuentado.

Destacan entre los habitantes, Magdalena, muy enamorada de su prometido Telliker, y el aldeano Ueli, con su perro Suldi, al que un día se verá obligado a sacrificar porque ha mordido a una niña y un proceso sumario determina que se dé muerte al animal. Luego la escena ingenuamente solitaria se anima con per­sonajes en su mayoría veraneantes; el na­rrador encuentra a la señorita María, que ya conoció en el tren, enamoradísima del novio que ha de llegar para visitarla. Cuan­do llega, el protagonista no tarda en darse cuenta de que su brío natural es efecto de una continua embriaguez, pero en vano tra­tará de impedir un matrimonio que nece­sariamente será desgraciado: la muchacha está demasiado enamorada de su Adolfo.

Vuelve Ruffini en años sucesivos y suceden otros pequeños episodios, llegan a escena nuevos personajes; todos, si no buenos y perfectos, tienen aspectos amables o sólo gentiles defectos. Algunos son incluso após­toles, como Conrado, que ha promovido la educación popular en el país fundando una escuela y vuelve, pasados los años, como triunfador. Algún amorío nace en el ánimo del autor, pero todo permanece en una es­fera de idilio, sobre el fondo de los bosques, de los arroyos y de las montañas blancas de nieve. Pasados algunos años se entera de que el matrimonio de la señorita María no ha sido feliz ni mucho menos. Es la nota más patética del libro, al cual dan finura e intensidad los raros y melancólicos llama­mientos a la patria de la que está deste­rrado.

El último año, tras un incidente tri­vial con la buena Magdalena, el narrador decide no volver más a su «rincón tran­quilo». Contrariamente a su propósito, vuel­ve, pero todo ha cambiado: la pensión se ha vendido, Magdalena con su hermano y la abuela están en un lugar cerca de Thun. Va a encontrarles y el libro concluye con una página de reconciliada y serena amis­tad. Carente de verdadero argumento, el libro vale por su persistente tono de serenidad y de confianza en la vida, que no pocas veces se eleva hasta la poesía. Los hombres son sencillos y vulgares, angelica­les las mujeres, y en lo íntimo de la obra está siempre presente la aspiración hacia un mundo amable, sin ofensas ni rencores.

G. Falco