Tierras Vírgenes, Turguenev

[Nov’]. Novela de Turguenev (Ivan Sergeevič Turgenev, 1818- 1883), publicada en 1876. Nos da en ella la novela de la Rusia nueva que busca su equilibrio a través de los nuevos fermen­tos aportados a su colosal edificio social por las reformas del zar Alejandro II; en una palabra, és la obra en que mejor se refleja el característico movimiento revolucionario que se llamó de la «vuelta al pueblo».

En su desarrollo se distingue algo de las ante­riores novelas de Turguenev, con las que, sin embargo, guarda relación por la pintura de los tipos y también por la analogía que algu­nos de ellos conservan con sus predecesores. La acción tiene lugar parcialmente en Petersburgo, pero sobre todo en localidades provincianas. El protagonista Nezdanov (v.), hijo legítimo de un aristócrata y estudiante en la universidad, ha entrado en el movi­miento revolucionario, mas, para ganarse la vida, acepta el puesto de preceptor de los hijos de un alto dignatario, Sipjagin, que se da aires de liberal y que por eso se inte­resa por él. En la finca de Sipjagin, además de la bella y coquetuela mujer del alto dig­natario, conoce a una sobrina de éste, Ma­riana, que comparte sus ideas, y a varios vecinos, entre ellos el hermano de la señora Sipjagin, Markelov, que es también revolu­cionario. En casa de Markelov, Nezdanov encuentra a varios compañeros de actividad de Petersburgo y traba además conocimiento con Solomin, un gerente de fábrica, también hombre de ideas avanzadas, pero práctico activo, el verdadero hombre de acción según Turguenev.

Solomin no se deja dominar por el entusiasmo de los otros, sino que trata de moderarlo, proponiéndose fines más con­cretos. Decidida la acción, Markelov inten­ta sublevar a los campesinos, y Nezdanov huye de la casa de Sipjagin junto con Ma­riana, a la que cree amar y que a su vez cree corresponderle. Se refugian en la fábrica de Solomin, donde Nezdanov trata de hacer propaganda, pero sin éxito. Las cosas terminan trágicamente, porque los propios campesinos que debían haber puesto en mar­cha la revolución hacen detener a los intelectuales y Nezdanov sólo escapa a la detención con el suicidio. Menos triste es el epílogo de la novela, en el que Turgenev nos informa de que Mariana y Solomin se han casado y dirigen en la región de los Urales una especie de fábrica falansterio.

Como en todas las novelas de Turguenev, son nume­rosos los personajes secundarios que se mue­ven en torno al núcleo constituido por Nez­danov, Mariana y Solomin; entre ellos Paklin, hombre de talento pero sin carácter, que, lo mismo que Potugin (v.) en Humo (v.), hace de portavoz del autor, y Masurina, la estudiante pobre, fea y sin espíritu, ena­morada sin esperanza de Nezdanov, y por fin la pareja de los dos viejos nobles propietarios, Fimuska y Fomuska, cerrados a todo impulso de nueva vida, ligados a un pasado muerto para siempre, dignos de figu­rar junto a la famosa pareja de Afanasti y Pulquería entre los «Propietarios de viejo cuño» (v. Mirgorod) de Gogol.

E. Lo Gatto

Cuando no tengo delante de los ojos figu­ras concretas, estoy siempre desorientado y no sé dónde ir. Siempre parece que con la misma razón podría sostenerse la idea opues­ta a la mía. Pero si hablo de una nariz roja o de un sombrero blanco, entonces el sombrero es blanco y la nariz roja. Ninguna dialéctica puede cambiar este estado de cosas. (Turguenev)

…rechazaba todas las viejas formas de novela «a ficelle», de combinaciones dramaticas, y traía a la novela sólo la vida, la vida sin complicaciones ni grandes aventu­ras. (Maupassant)

El mundo de Turguenev es pequeño; pero precisamente por haber tenido el valor de limitar su universo a lo que observaba, es uno de los raros novelistas que casi nunca han mentido. (A. Maurois)