Sonatas de Bach

Johann Sebastian Bach (1685-1750) dio el nombre de Sonatas a diversas piezas instrumentales que guar­dan una relación con la «suite» de danzas.

1.° Las Sonatas para clavicordio, en nú­mero de siete, son obras de juventud es­critas en un estilo que recuerda las sonatas italianas del siglo XVII. La Sonata en «re mayor» es una refundición e imitación de una sonata de Kunhau; la Sonata en «re menor» toma de nuevo las grandes direc­trices de una composición anterior para violín solo; las Sonatas en «la menor» y «do menor», de más amplias proporciones, son con toda probabilidad transcripciones de sonatas para órgano que se han perdi­do; 2.° Seis Sonatas para órgano que nos han quedado. Son fundamentalmente obras didácticas destinadas a familiarizar a los aprendices organistas con la técnica del instrumento. Bach las subtituló: Sonatas para clavicordio con dos claviers con pedal, lo que justifica su frecuente aparición en los programas de recitales de clavicordio; 3.° De las seis Sonatas para violín sólo tres han sido igualmente publicadas bajo el tí­tulo de Partita.

Bach ha sumado en ellas todas las dificultades que debe vencer un violinista para dominar por completo la técnica del instrumento. La segunda Sonata en «la menor» da comienzo con un «Grave» enriquecido de numerosos ornamentos; la «Fuga» que sigue, compuesta a dobles cuer­das, es por el contrario de un absoluto rigor de estilo; el «Andante» es una obra maestra de la polifonía y el virtuoso debe hacer oír a la vez el canto y el acompaña­miento; el «Final», monódico, se relaciona con un movimiento perpetuo. Entre las So­natas igualmente conocidas con el nombre de Partitas (v.), es preciso señalar la Par- tita en «re menor», cuya «chacona» es cé­lebre, y la Partita en «mi mayor» que se refiere exclusivamente al ritmo de danzas francesas; 4.° Las tres Sonatas para clavi­cordio y violín han sido transcritas ente­ramente para flauta; el clavicordio juega aquí un simple papel de acompañamiento, no teniendo el virtuoso en su partitura más que un bajo cifrado. Existen también seis Sonatas para violín y clavicordio obligado. La más célebre, en «sol menor», había sido escrita originariamente para flauta, clavi­cordio y viola de gamba, no haciendo la viola de gamba otra cosa que doblar el bajo del clavicordio. Comprende tres movi­mientos: «Allegro», «Adagio» y «Allegro», lo que la hace muy próxima a la sonata clásica nacida de la «Suite». 5.° Citaremos igualmente tres Sonatas para clavicordio y viola de gamba, de las cuales la Sonata en «sol mayor» había sido transcrita por su autor de una obra anterior para dos flau­tas, clavicordio y viola de gamba. El mo­delo es el de una sonata de iglesia con su «Allegro» encuadrado entre dos «Adagios»; 6.° Finalmente señalaremos la Sonata para flauta, viola de gamba y clavicordio, en «mi mayor», igualmente construida sobre el plan de la sonata de iglesia, cuyo «Alle­gro» en forma de «Siciliana» utiliza el ar­tificio de la ornamentación al modo italiano.