Sonata para piano en «si menor», de Liszt

Compuesta en 1853, en el período en que fueron concebidos sus primeros Poe­mas sinfónicos (v.), esta obra representa una de las páginas fundamentales en la pro­ducción de Franz Liszt (1811-1886). Desde el punto de vista formal su importancia reside en su concepción cíclica (intentada por Franck unos diez años antes en el Trío en «fa sostenido», pero realizada solamente con la Sonata para violín y piano, v.), y a ese tipo de estructura que une y funde en uno solo los distintos tiempos de la forma-sonata clásica, desde Haydn a Mo- de carácter grandioso y severo. Después de un nuevo desarrollo dialogal se llega a un episodio (que podría representar el movimiento lento de la forma-sonata) cons­truido sobre el tema terminado el cual, vuelven a presentarse los dos temas iniciales que forman esta vez doble motivo de un desarrollo fugado, rico en magnífica vitalidad, que conduce a una repetición de la exposición y a una con­clusión serena y solemne. Por el valor ex­presivo de sus ideas, por el intenso dra­matismo que se desprende de su trabajo temático vivo e inspirado y, en fin, por la riqueza de su lenguaje armónico y su va­riedad rítmica, esta Sonata ha merecido plenamente un destacado lugar entre las más bellas y originales obras pianísticas del siglo XIX.

L. Cortese

Su única sonata… no es ni una sonata ni una fantasía (en el sentido en que estos términos eran comprendidos por Bach, Mo­zart, Beethoven, Chopin, Schumann), sino una improvisación de carácter rapsódico. (Combarieu)