[Symphonie espagnole]. Concierto para violín y orquesta del compositor francés Édouard Lalo (1829-1892), escrito en 1880. Formado por la sucesión de seis movimientos, se abre con un «Allegro non troppo», que se distingue por una fase fuertemente ritmada expuesta por la orquesta y repetida por el violín solista, el cual, después de algunos libres arpegios, evoca una melodía española para descomponerse después en dibujos arpegiados. El tiempo que sigue, «Scherzando», está construido sobre un festivo ritmo de danza en 3/8, propuesto y desarrollado por el violín, que se mantiene en primer término hasta el final. Con éste se enlaza un «Intermezzo» que mantiene la estructura rítmica de una «habanera» entonada por el solista en la cuarta cuerda.
Los dos últimos tiempos consiguen trascender mejor el carácter puramente virtuosista que domina en los precedentes, para dar lugar a una inspiración más interior. El «Andante» tiene, en efecto, una bella melodía, sentida a la manera gitana, pero reformada aquí con más vasto aliento, mientras el «Rondó» final contrasta por su ritmo vivaz y juguetón en que el virtuosismo del violinista coincide con la fresca vena inventiva del compositor. Es notable, en este último tiempo, el contraste expresivo entre el «solo» y el «tutti» sentido con una vitalidad viril y decidida. Esta composición figura entre las mejores páginas de Lalo. Construida en forma libre, revela, sin embargo, una firme estructura en la cual la forma-concierto es vuelta a concebir por medio de elementos que revelan el origen español del compositor: y resulta de ello un feliz injerto entre el color de su nativo canto español y la más refinada tradición francesa.
P. Scazzoso
Lalo se nos muestra sobre todo como un artista de sensibilidad mediterránea, y su música, en su arranque más espontáneo, reviste la forma de una danza ideal. (Dukas)
Todo, en la música de Lalo, es luz y mesura. La idea es tan nítida que la expresión se desnuda por modo natural de toda repetición y sobreabundancia; nada que no sea significativo, rico y claro. Hasta lo fantasmagórico y la melancolía tienen algo de preciso y definido… Un vocabulario rico, variado, directo: una sintaxis precisa y flexible, y la exacta coloración de la instrumentación dan vigor al estilo musical de Lalo. (Carraud)
Lalo ha afirmado en todas sus obras una personalidad fuertemente caracterizada y esencialmente francesa por la nitidez de sus ritmos, su línea pura y la dulzura penetrante de su melodía… Sus altas cualidades aseguran a la obra de Lalo una gloria duradera. (Combarieu)

